QUÉ HACER PARA QUE TODOS TUS DÍAS SEAN ESPECIALES


Hay días especiales que señalamos así por alguna circunstancia: tu cumpleaños o el de un ser querido, un aniversario, una graduación, el logro de una meta o sueño, una reunión esperada, un viaje soñado, un abrazo anhelado profundamente,... en fin detalles que hacen que cuando pienses en ese día una sonrisa coloree tu rostro.

Pero ¿sabes que cada día puede ser especial? si, cada uno de tus días puede ser especial debido a que tenemos un Dios especialista en detalles, detalles que para algunos pueden pasar desapercibidos pero que para el que los recibe transformarán sin duda el aire, la sonrisa y la razón.

Jesús llena nuestro día de detalles, de cientos de ellos, como el cuidado ante el peligro, el suplir aquella necesidad que nadie sabía, el hacer que salga el sol para abrigarte o la fresca lluvia que te hace pensar en hogar.

Detalles como aquella oración contestada, como ese zumo de fruta que te refresca, esa conversación que te hizo abrir los ojos, el plato en la mesa, incluso esa puerta que se cierra y que te está protegiendo de algo que quizá no entiendas. Detalles como Su Palabra en tus manos, el velo que se rasgó y te da libre acceso al Padre.

Detalles que están pintados de abrazo, de mano extendida, del aroma de tu jardín, de familia, de servicio, de llamado, de paisaje que ves a través de la cortina, de playa, de risas, de amigos, de hermanos, detalles pintados de ropa nueva, de lecturas tranquilas, de tiempos devocionales, de paseos, de brisas frescas y atardeceres hermosos, de consejo, de promesas, de oraciones que no contesta que también es un detalle de amor para que solo camines en Su voluntad perfecta.

¡Cuantos detalles! Pero ¿somos conscientes de ellos? Tristemente de la mayoría quizá no y lo que puede ser en un día absolutamente especial no pasa de la simple cotidianidad por nuestra falta de percepción.

La pregunta sería ¿qué impide que veamos todos estos gestos de amor que día a día el Señor prepara para nosotros?

A continuación te voy a dar una lista de las cosa que impiden que veamos al Señor a nuestro lado en muchos aspectos:


* Distracción. ¿Qué nos puede distraer? Pasar horas y horas en Internet, en la televisión, en el móvil, en las compras desmesuradas, en conversaciones vanas.

* La rutina, cuando esto nos lleva a realizar las cosa como robots, sin disfrutarlas.

* Las costumbres, cuando el cristianismo se convierte para nosotros en simplemente liturgias, sin ser algo real y determinante en nuestra vida.

*
Desconocer la Palabra.

* Escaso tiempo a los pies del Señor.

* La desidia y el desinterés por llevar una vida plena, esa que Cristo compró para nosotros.

* La falta de metas y objetivos en la vida.

Y tantas otras cosas que pueden empañar nuestros ojos y evitar ser consciente de todo lo que cada día nos ofrece.

Entonces,,,
 

* Ten tu pensamiento en Dios todo el día, recuerda que 1 Tesalonicenses 5:17 nos dice “Orad sin cesar” o “Nunca dejen de orar”. Esto no significa evidentemente que tenemos que estar las 24 horas del día encerrados en nuestra habitación orando, sino que lo que lleva implícito es que nuestra mente, nuestro corazón esté en todo tiempo en conexión con Dios, en todo momento y en todo lugar, de esta manera no perderemos de vista nunca lo verdaderamente importante.

* Otra de las cosas que puedes hacer es revivir las expectativas de que algo el Señor va a hacer en este día, que en algo te va a hablar y vivas deseoso de escuchar su voz.

* Tiempo con Dios de calidad, una relación de verdad, personal e íntima, esto hará que la rutina desaparezca y este tipo de relación te dejará ver su mover de una manera preciosa.

* Entender que su mano está en mi vida en todo momento porque soy su hija y apercibirme de esto.

*
Estar dispuesta a escucharle decir no, entender que será por mi bienestar porque a los que le amamos todas las cosas nos ayudan para bien y aceptarlo con gozo.

* Ve en cada detalle por simple que parezca su cuidado y amor, nada es casual en Dios.

* Aprender a disfrutar de todos los momentos hermosos que te regala el día, desde el tiempo de trabajo hasta el tiempo de paseo, de abrazos en familia, de amaneceres prometedores.

* Deja de anhelar la vida de otros y comienza a vivir tu propia vida.

* Ten siempre un corazón perdonador, eso te hará libre.

*
Desecha la queja, no sirve para nada, en lugar de ello actúa en bien y ser agradecido.

* Organiza bien tu tiempo, no lo malgastes, planifica tus días dejando tiempo también para alguna hermosa improvisación.

* Sonríe cuando te toca el sol y cuando te acaricia la lluvia.

*
Aprende a disfrutar aún de lo pequeño.

* Enamórate de la Palabra y de tus tiempos con Dios.

*
Sueña en Dios y deja que esos sueños comiencen a andar, fuera el temor.

* Y vive, vive, vive esa vida plena y maravillosa que Dios ha destinado para ti.

Estoy segura que si pones todo esto en práctica, todos los días, cada uno de ellos serán tremendamente especiales.

Un fuerte abrazo familia.

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