TESOROS



Hace unos días recordaba algo de mi infancia que me hizo tener una sonrisa durante toda la tarde. Mi hermana y yo compartíamos habitación, y nuestro armario tenía una especie de compartimentos en la parte alta, y es increíble descubrir como determinadas cosas pueden tener ciertos significados y sobre todo para los niños.

De vez en cuando, yo me subía a una silla y buscaba, miraba lo que allí se encontraba, era como una caja de tesoros, y es increíble la sensación que eso producía en mi, no se si en mi hermana, porque yo era más pequeña. Cuando quería algo especial allí iba a buscarlo, y nunca sabía muy bien qué iba a encontrar, o sí, pero esa sensación era única.

A veces no llegaba y solo estiraba la mano y por el tacto quería saber lo que había.

Allí mi madre iba guardando lo que para mi eran tesoros, los libros que ya no cabían en la mesilla donde tenía todos mis cuentos y que entonces se guardaban en los compartimentos del armario, y me gustaba tocarlos, encuadernados en tapa dura, los nuevos que me habían comprado y estaban todos ahí para que los leyera, ¡eso me hacía tan feliz! y allí también estaban la pulseritas y los lacitos, los mas bonitos iban en ese lugar, y aveces no me acordaba lo que había, porque no estaba a la altura de mis ojos, pero a mi me gustaba poner la silla, subirme y mirar y decir, ahhhh mira lo que hay aquí, era una sensación increíble para mi.

Algo parecido, y salvando las distancias, me ocurre con La Biblia, es como una caja de compartimentos llena de tesoros, y cuando me acerco a ella, aunque son versículos o historias bíblicas que he leído en varias ocasiones, pero me acerco como al armario y digo: ¡ahhh esto estaba aquí! esa sensación que imagino muchos de ustedes la han experimentado, es sensacional.

Por eso te animo a que te acerques a la Palabra de Dios llena de expectativas, con el corazón ardiendo de emoción por los tesoros que están guardados y a la vez expuestos para ti. No pierdas nunca la sensación de acercarte a La Escritura con el corazón henchido de gozo y con la emoción de saber que hay pan fresco preparado, tesoros listos para guiarte, motivarte, consolarte, tesoros preparados por el Padre para nuestro más increíble deleite.

No tomes la Biblia solo para poner un versículo en Instagram o para hacer un recordatorio bonito, eso está bien, pero tomemos la Biblia para hacerla real en nuestra vida, para aplicarla, en definitiva para VIVIRLA.

¿Ya te acercaste hoy a tu cofre de tesoros?

Feliz día.

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