DE MANERA SERENA (15) Los Relatos de Amelia



Amelia ha aprendido a vivir de manera serena y eso parecía imposible por su temperamento desbocado y a veces nada sutil.

Temprano, cuando aún refresca. disfruta de una de las cosas que mas le gusta, pasear con su bicicleta blanca por esos caminos teñidos de ver suave y madera, oliendo a fresco y respirando amanecer.

Cada vez que sale a pasear se propone meditar en todo aquello que ha aprendido y en lo que se está esforzando por llevar a la práctica y una de ellas es precisamente vivir serenamente.

Se le escapa una sonrisa cuando es consciente de todo lo que ha avanzado en este terreno y cada pedaleo le recuerda a los que ha dado en la vida, casi sin darse cuenta, para vivir mejor.

Sonríe, sonríe y no para de sonreír porque aunque sabe que aún queda camino tiene los pies en el sendero para continuar.

La brisa fresca despeina un poco su cabello pero no le importa porque está disfrutando de este pedacito de mañana que el Señor dibujó para ella, con rayos de sol, con mariposas que revolotean, con briznas de hierba calara que parecen saludarla al pasar.

Saber vivir serenamente ¡que gran tesoro! sigue pensando. Ha aprendido a menguar para no crear conflicto, a tener dignidad en el silencio y a amar y tener consideración a pesar de las expresiones de otros.

Ha aprendido a ser reposada aún cuando las circunstancias la invita a saltar y desdibujar el ambiente, a mantener la calma y sonreír sin darle mayor importancia.

Ha aprendido a guardar un espacio precioso con olor a miel, su hogar, solo para ellos y a disfrutar las prioridades sin tener en cuenta tanto lo que hay tras la ventana.

En definitiva, Amelia está aprendiendo a vivir conforme a la voluntad del Padre y eso bien merece todas esas sonrisas que salen de su corazón mientras pedalea esta mañana.

INVITACIÓN:

Vivir de manera serena, plácida, es un gran desafío, sobre todo en estos tiempo en los que vivimos de prisas y desconciertos, pero es la mejor mejor manera de vivir. 
De manera serena que no implica desdén ni pereza, sino objetivos reales en tiempos adecuados, revestida del fruto del Espíritu y con fe depositada en la Roca de nuestra salvación ¿hay mejor manera de vivir? Yo creo que no.

Vivir serenamente te hará disfrutar de cada día, mirar a tu alrededor con otros ojos y ver lo bueno que quizá en otras ocasiones pasaba desapercibido para ti. Vivir de esta manera también implica todo el proceso que ha pasado Amelia, menguar en ocasiones, no darle más importancia a las cosas que las que en realidad tienen, sobre todo en discusiones que puedan producirse, amar a todos y a una misma y guardar la dignidad con la que fuiste diseñada.

Vivir serenamente es estar recostada a los pies del Maestro y no querer nada más.

¡Atrévete a vivir serenamente!

Feliz día para todos.
 
 

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