¿QUÉ HACER?


A veces pasamos por situaciones complicadas, situaciones en las que no sabemos muy bien como actuar, en ocasiones esperadas, en muchas otras llegan sin avisar y mil sentimientos pueden albergarse en nuestro interior, frustración, descontrol, decepción e incluso rabia. 
Todos estos sentimientos muchas veces nublan el buen proceder y no sabemos muy bien que hacer, como reaccionar y eso produce más frustración y temor ante la incertidumbre.

¿Qué hacer entonces? ¿Que hacer cuando esa situación te golpea el pecho y te deja casi sin respiración? ¿Qué hacer cuando el ataque viene del exterior y es tantas veces injusto?

Con frecuencia la impulsividad te arrastra a sentimientos que te guían a decisiones inadecuadas y esas decisiones acaban magullando tu corazón más y más.

La impulsividad, en estos casos no es buena consejera, es como una linterna con muy poca luz que hace que equivoques el camino y tomes sendas desviadas.

A veces es impulsividad te lleva actuar, cuando en realidad lo mejor era esperar, otras te lleva a posicionarte en la pasividad más absoluta, cuando lo idóneo era actuar.

Así que en ocasiones tomamos decisiones que no son las adecuadas para el momento, y es el resultado de esas decisiones los que nos llevan a volvernos a encontrar en situaciones que de nuevo te dejan sin respiración.

¿Qué hacer entonces?

Deja que el Señor tome las riendas, cuando dejamos que sea Él el que tome el control de la situación toda ese torbellino de incertidumbre, toda esa confusión queda desecha, se disipa la neblina y los ojos comienzan a ver con claridad y el corazón a sentir con frescura.

Deja que sea Él el que tome las riendas, y descansa, guarda silencio y escucha su voz, entonces descansarás en la paz de saber que es lo adecuado, lo absolutamente adecuado y cuando caminas por esa senda, no siempre entendida, pero siempre fiable, podrás tomar la decisión adecuada que abre la tráquea para respirar, que pone alas a lo cotidiano y hace de la incertidumbre un inquilino del pasado.

Deja que los impulsos reposen, baja el sonido de tus pensamientos y escucha la voz de Dios, escucha su dirección, toma su mano, deja que vaya delante marcando los trazos y solo camina en sus pisadas,…
 
Deja que Él tome las riendas.
 
Feliz día para todos. 
 

2 comentarios:

  1. Así es, querida. Cuando no sabemos qué hacer...mejor no hacer nada. Él siempre nos dará las instrucciones a su momento.

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    1. Tienes razón, ¡esperar en Él es siempre la mejor opción! Un fuerte abrazo Belén y muchas bendiciones para ti y tu hermosa familia.

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