NO TE DEJES INFLUENCIAR



Estamos en el mundo, pero no somos del mundo (Juan 17:15,16), esto dice la Palabra, aún así en este período de la historia que nos ha tocado vivir, pleno siglo XXI, no es difícil que algo del polvo del camino se pegue en los zapatos y quizá no piedras enormes que nos frenen en seco, pero si piedrecillas que van dificultando el avance y a lo que nos vamos “acostumbrando” aunque esa no sea la intención del corazón.

Dios siempre ha aborrecido las mezclas, lo santo mezclado con lo profano, lo tibio, la tarta no volteada (Oseas 7:8), por un lado hecho y por otra cruda.

Con Dios es “o todo o nada”, no se puede ir a medias tintas con el Señor, por eso es importante no tomar decisiones o comportarnos según nuestro propio criterio, sino avalado por el pensar de Dios ¿y cuál es su pensar?

Saberlo indudablemente pasa por conocer Su Palabra, expresión de Su voluntad perfecta y pasando tiempo con Él para que en esa comunión su Espíritu Santo dirija nuestra vida.

Otro aspecto muy importante es No ansiar pertenecer a ningún grupo, algo anhelado por tantos a los que pertenecer aquí o allá les hace tener un sentido de pertenencia, de pertenecer a algo y no sentirse solo.

Debemos ser conscientes que ya nosotros pertenecemos a algo, al grupo más exclusivo del mundo, el de los hijos de Dios, y le pertenecemos a alguien, a Él, al Todopoderoso, al Creador de los visible e invisible, ¡no hay nada mayor!

Por tanto no quieras pertenecer o te dejes influenciar por los “modernos”, que hacen del cristianismo una parodia con sus ideas humanistas y sus ritmos alocados impregnados de mundo. Ni a los vestidos de apostasía, tiñendo sus ropajes de algo parecido al cristianismo pero muy lejos de él, con enseñanzas sacadas del mismo infierno. Ni a los “legalistas” cubiertos de normas humanas que dejan al cristianismo en meros rituales desprovistos de toda gracia y libertad en Cristo. Ni a los “yo creo que...” supeditando el pensar de Dios al suyo propio sin darse la oportunidad a ellos mismos de considerarse equivocados. Ni a los de “las tradiciones” porque “en mi iglesia se ha hecho siempre así” o porque lo dijo o lo escribió tal o cual persona que proyecta que avalado por su nombre todo lo que diga o escriba parezca inerrante.

Pertenece a los sencillos, a los que buscan al Padre, a los que no se creen sabios en su propia opinión, a los que ponen a Dios y Su palabra por encima de personas y nombres, a los del Evangelio puro y completo delimitado solo por los mandatos de Dios y no de los hombres, aquellos que para alumbrar su senda toman el candil de la Palabra y el aceite del Espíritu Santo, cuya meta es agradar a Dios, los que tienen cada resquicio de su corazón y mente ocupados por Cristo, los que se deleitan en la obediencia al Padre. 
 
Si de estos eres, no te dejarás influenciar por nada, por el contrario, tú serás de influencia para otros y entonces si serás sal de la tierra y luz del mundo.


Buen día para todos, como se habrán dado cuenta, no he sido muy constante en las publicaciones (me había propuesto publicar martes y jueves) por lo que quiero disculparme, realmente no he podido, he estado bastante ocupada, pero sigo en el propósito de que así sea.

Un abrazo y que Dios les colme de bendiciones.
 
 

COMENZAR DE CERO, UNA NUEVA OPORTUNIDAD



Definitivamente hay ocasiones en las es imprescindible “empezara de cero”, esto no es necesariamente malo, al contrario, se puede tornar en una nueva oportunidad, así le sucedió a Abraham, después de salir de Ur obedeciendo el llamado del Señor si, aunque no lo hizo según su perfecta voluntad pues se llevó a padre y sobrino con él.

Si nos fijamos en el versículo 31 del capítulo 11 de Génesis Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí”

¿Quién tomó la iniciativa? Taré

¿Para quién era el llamado? Para Abraham

Posiblemente Taré como padre, tomaba las decisiones en todo el trayecto hasta llegar a la tierra de Harán, donde pararon y se establecieron por años. ¿Cuál era la tierra que Dios tenía preparada para Abraham, era Harán? No, era Canaán, pero Abraham no salió de Harán hasta que murió su padre, y entonces emprendió el camino hacia la tierra que Dios le había prometido.

¿Qué hizo que Taré parara en Harán? Quizá se cansó de caminar y sin lugar a dudas, el llamado no era para él sino para Abraham.

Fue cuando murió su padre que él comenzó a caminar en dependencia de Dios hasta Canaán.

Entonces llega un tiempo de hambre y Abraham baja a Egipto, pone en peligro a su esposa, toma decisiones sin consultar a Dios, y Dios lo reprende y le guía de nuevo, sube hasta Bet-el y allí hace un altar.

Comenzar de nuevo desde cero y ahí comienza su escuela, una escuela que le llevó hasta el Monte Moriah, donde reveló una obediencia absoluta y una fe inquebrantable en el Señor obteniendo así el “titulo” de amigo de Dios.


Este es un pequeño extracto de la prédica que el Señor me dio para compartir el pasado martes, que hoy quiero usar para decirte, que no es malo ni una pérdida de tiempo ponerte de nuevo en el punto de partida y “comenzar de cero”, subir hasta Bet-el de nuevo, levantar altar y comenzar a caminar, ahora si, bajo la absoluta obediencia a la voluntad de Dios.

Rectificar actitudes, pensamientos, acciones cuando son erróneas, no solo es bueno, sino necesario para llegar a la meta. No temas rectificar, no temas el “qué dirán” de otros, céntrate solamente en cumplir la voluntad de Dios para tu vida, en caminar como Él te ha llamado a hacerlo y si eso implica ponerte de nuevo en la linea de salida, pues ¡HAZLO! sin temor, sin pesar, pues nuevos comienzos son siempre nuevas oportunidades, solamente tienes que salir de la vorágine, examinar tu andar hasta ahora y si no estas bajo la perfecta voluntad de Dios, en absoluta obediencia, pues aún hay tiempo, levántate, ve a Su presencia, levanta altar de adoración y comienza a andar de nuevo, ahora si, obedeciéndole, en fe, en dependencia de Él, no olvidemos que estamos en la escuela de Dios y ese trato en ocasiones es doloroso, pero necesario.

Dios le da una promesa hermosa a Abraham, tendrá descendencia, un hijo a través del cual bendecirá a todas las naciones, pero transcurre mucho tiempo sin que esa promesa se cumpliera, pasaron los años y no veía la promesa, pero ¿desfalleció la fe de Abraham? No. Ya había aprendido en la escuela de Dios.

El trato de Dios en nuestra vida, produce   Obediencia Completa  y Fe absoluta. Dios trató con la vida de Abraham y Abraham se dejó tratar.

Cada día, cada circunstancia que nos ocurre es la escuela, el maestro que Dios permite a nuestro lado para tratarnos. Las escuelas de Dios no siempre son fáciles, sobre todo cuando tratan con nuestro carácter, con nuestra forma de ser, de pensar y de proceder, pero es un camino imprescindible para llegar a la meta. Así que si para llegar a la meta tienes que comenzar de cero, hoy es el día de las oportunidades, amanece un nuevo día que puede marcar tu destino eterno, un día para examinarnos, reconocer errores y corregirlos, arrepentirnos si hasta ahora no hemos caminado como Él nos ha pedido y es día de levantar altar y emprender el camino.

Comenzar de cero no es una pérdida, hoy se convierte en una oportunidad, es mi oración que sepas aprovecharla.

Feliz día y bendiciones para tod@s.

SEÑALES DE AMOR



Señales de amor en todo lugar,

cuando la Palabra abro,

cundo al horizonte miro,

señales de amor

que me traen sosiego,

que me traen respiro.

Una cuerda grana en la ventana

amor que protege

que la vida guarda,

amor en cada detalle

en los que percibo

y en los que quedan en el olvido.

Señal en grana que pecado perdona,

cruz de sangre manchada, vida entregada,

señal percibida

que como eco retumba

rescatando vidas.

Señales de amor que del cielo envías,

en cada respiro, cada día otorgado,

al doblar la esquina resguardada del frío

señal que me abraza acurrucada en tu cobijo.

Señales de amor que me enamoran,

cuerda grana atada a la ventana,

sangre preciosa de Cristo

que rescató mi alma.
 

Josué 2:18     
Josué 2:21
"Ella respondió: Sea así como habéis dicho. Luego los despidió, y se fueron; y ella ató el cordón de grana a la ventana"

ENCONTRANDO MAESTROS



Es sorprendente como el Señor trae enseñanzas a nuestra vida en ocasiones de la manera mas inesperada, aprovechando cada momento para enseñarnos, corregirnos, ir puliendo finamente nuestro corazón para que podamos agradarle y derramar bendición sobre nosotros.

Quizá algo que pasa inadvertido cuando ocurre puede ser un maestro, una escuela preciosa a la que debes poner atención. Un mal gesto de alguien, una herida quizá superficial pero que por tu forma de ser se torna profunda y sangrante (jeje), un paseo cansado, un paquete que no fue entregado, una llamada olvidada, una despedida, una no despedida, un sin fin de cosas pueden convertirse en lecciones que Dios está poniendo delante de ti para enseñarte como reaccionar, que fruto mostrar, si fruto de la carne o fruto del Espíritu, pero en ocasiones estamos tan enfrascados en nuestra tristeza, enfado o lo que sea, que pasamos por alto la enseñanza y cerramos los ojos al maestro, a la escuela que nos moldea para bien.

Lo que puede tener apariencia de algo pesado, injusto, cansado, se puede convertir en algo hermoso si tú quieres, si dejas que Dios haga la obra, si dejas que te mire con paciencia y tú puedas responder como Él espera.

Cuando te sientas tratada injustamente no ores pidiendo justicia para que la otra persona sea “castigada” sino  mira tu corazón y solo pide que la presencia de Dios  te haga obrar bien en toda circunstancia, te alegrarás si reaccionas ofreciendo amor, paciencia, bondad en esos momentos, en estas escuelas en ocasiones difíciles. Pide a Dios de su presencia y que trabaje en tu vida, que te enseñe como obrar y te sorprenderás como el “camino de vuelta” se tornará agradable, hermoso, momentos de disfrute y de enseñanza porque muchas circunstancias son maestros que Dios pone delante de nosotros para trabajar en la parcela de nuestra vida.

¿Qué si me ha pasado a mi? Claro, ¿siempre he reaccionado bien a la primera? No siempre, pero voy aprendiendo.

La última vez que sucedió fue hace unos días y el resultado fue hermoso, entendí la escuela, pude ver al “maestro”, y recibí el regalo de un tiempo absolutamente grato.

Así que déjate enseñar por Dios, no quieras siempre tener la razón, ganar la conversación o tomarte de manera personal eso que hace otra persona, a veces sin tan siquiera pensar que te puede molestar. Cuando eso suceda mira al cielo, ora y pide al Señor que te enseñe la lección, porque personas, circunstancias, situaciones se pueden convertir en maestros para enseñarnos la voluntad de Padre así que abre los ojos para que puedas ver ese “maestro” que Dios está permitiendo delante de ti para pulirte y no dejes pasar la oportunidad enredándote en enfados, decepciones o cualquier otro sentimiento que lo que hacen es dejarte estancada.

Encuentra a los maestros, aprende las lecciones, disfruta de las enseñanzas de Papá y de su amor y agradece por todo, así la sonrisa se apoderará de tu corazón.
¿Cuáles han sido tus "maestros"?  ¿Qué has aprendido?
Feliz y bendecido día.

QUE ÉL SONRÍA (12) Los Relatos de Amelia



Una de las cosas que más le gusta hacer a Amelia es meditar en las verdades bíblicas, observarlas, escudriñarlas y comprobar si esas verdades son una realidad en su vida.

En su transitar ya largo por esta senda estrecha se ha equivocado en multitud de ocasiones, ha mirado la vida muchas veces desde su punto de vista y no siempre desde el prisma bíblico, pero ¡gracias a Dios! su perspectiva ha cambiado en los últimos tiempos, ¡solo lo que Dios opina debe importar! y bajo este nuevo caminar con el deseo de ser sola y absolutamente revestida de esa verdad bíblica ha reflexionado en cuántas ocasiones el carácter ha marcado la acción de su vida, ¡en cuántas ocasiones el sentimiento se ha apoderado de su estancia y ha sido quien ha dirigido! Pero no mas, toda esta “forma de vida” pintada de cristianismo no la ha hecho crecer ni madurar en Dios y parece que de golpe sin saber muy bien como ha sucedido, sus ojos fueron abiertos, impregnados de urgencia pues el tiempo se acerca, y desprovistos de apariencia, escenario vil en el que muchos se mueven aún sin ser conscientes.

Amelia vivió mucho tiempo buscando agradar, parecer, pero ahora llegó el momento, ahora si, llegó sin saber, y está admirada ante el deseo de ver con los ojos de Dios, de sentir con Su corazón, ahora si vivir solo para agradarle a Él, solo por verle sonreír cuando deposita sobre ella sus ojos.

Camino arduo, de menguar, de sepultar en sepulcro infranqueable al insolente orgullo, puñal que cada uno clava en su propia vida, arduo sí, pero camino claro, con luz definida y final feliz.

¿Tiempo perdido? Si, mucho, pero oportunidad otorgada para rectificar.

INVITACIÓN:

No hagas de tu cristianismo una vida de apariencia, de egoísmo, de liturgias vacías.

Esfuérzate por entender en todo momento si aquello en lo que piensas, lo que opinas, lo que miras, lo que deseas, lo que sientes coincide con el pensamiento de Dios. No andes por este peregrinar guiando tus pasos por tu propia opinión, aún en los pequeños detalles de la vida.

No dejes que el que tome las decisiones por ti sea ese sentimiento de frustración o de tristeza por lo que te hicieron o dijeron. No dejes que ese exceso de sensibilidad marque tu vida, solo deja que la mano que marque tu plan sea agradar a Dios en todo.

¡Pensar como el piensa, sentir como Él siente, ver como Él ve, hablar como Él habla! ese y solo ese es el mayor logro , la mayor meta de la vida.

Que Papa sonría cuando mire nuestra vida.
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