TIEMPO DE EVALUARNOS

Hola, muy buenos días, hoy les dejo con una predicación que el Señor me dio como conclusión a un taller que impartí meses atrás sobre el Nuevo Orden Mundial.

Debemos ser conscientes de evaluar nuestra vida, evaluar si la perspectiva que tenemos de nosotros mismos coincide con la perspectiva de Dios.

Un abrazo y espero que sea de bendición para todos.


FLORES EN MI VENTANA (21)



Hoy quiero agradecer por cada flor (detalle, bendición) que mi Señor deja en mi ventana cada mañana perfumando mi estancia, mi alma, mis silencios. “Sed agradecidos en todo” dice la Palabra, yo hoy quiero serlo por:

* Tu cuidado tan personal, cuando soy consciente de ello, y por supuesto cuando no lo soy. Gracias.

* Brisa fresca que llega al corazón cuando tu mano, Señor, se extiende y tu amor me besa.

* Darme cuenta que los problemas, cuando miras alrededor, en realidad no lo son tanto. 

* La comunión espiritual palpable en un hermoso desayuno de mujeres.


* Deleite en Ti.

* Mis mañanas contigo, tu susurro.

* Algunas comidas especiales que no esperaba, pescado… cangrejos…

* Nuevos estudios bíblicos a la vista.

* Nuevos ánimos y bríos.

* Escuchar tu voz más fuerte que cualquier otra que hasta hace “un rato” gritaba a mi lado.

* Tu amor, apasionado, suave, personal, demostrado con sangre en el Calvario, con bálsamo en mi corazón.

* Tú Jesús, Tú eres mi flor más preciada, te amo.


¿Cuántas flores ha dejado el Señor hoy en tu ventana?

NO TE QUEDES EN EL SUELO


De paseo con mi esposo durante nuestras vacaciones encontramos estas farolas que aparecen en la imagen como parte de la decoración de un jardín, en el suelo, un poco deterioradas y aunque tenía su “aquel” esta composición, la verdad es que ese no era ni su lugar ni su función.

De igual manera en muchas ocasiones los cristianos caemos y parece que perdemos la luz, dejamos de alumbrar. Si eso te ha ocurrido, hoy es el día de levantarte, de no quedarte olvidado perdido en algún “decorado” entre las rutinas de la vida, si has perdido tu luz es hora que vuelvas a alumbrar, a erguir tu cabeza, a iluminar de nuevo.

Cuando has caído se levanta una voz que penetra hasta el alma “ya no hay oportunidad, fallaste, no vale la pena volver a intentarlo” ¿sabes de quién es esa voz? si, es la voz del enemigo, del que anda como león rugiente buscando a quien devorar, es él el que levanta la voz fuerte en esos momentos y el que viene a visitarte para que creas sus mentiras y en ocasiones tenemos nuestros oídos bien abiertos a escuchar sus palabras y parece que regodearnos en nuestro dolor.

Cuando el cristiano cae, peca, es triste, lamentable, produce dolor en el corazón de Dios y de la propia persona, pero vivimos en un tiempo en que aún la gracia no se ha cortado, un tiempo donde siempre hay oportunidad para el corazón arrepentido genuinamente, un tiempo donde aún el agua de vida sigue fluyendo.

No te quedes en la orilla, donde los transeúntes te miran de lejos sin saber muy bien que ocurre, hasta que dejan de mirarte. No te quedes en la tristeza que menoscaba el ímpetu para comenzar otra vez. No te quedes en el pesar de haberlo hecho mal. No te quedes en el sinsabor del gozo perdido.

Dice la palabra de Dios:

1 Juan 1:9

“Si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”

Isaías 57:15

“El Alto y Majestuoso que vive en la eternidad, el Santo, dice: «Yo vivo en el lugar alto y santo con los de espíritu arrepentido y humilde. Restauro el espíritu destrozado del humilde y reavivo el valor de los que tienen un corazón arrepentido”

Efesios 1:7

“Dios es tan rico en gracia y bondad que compró nuestra libertad con la sangre de su Hijo y perdonó nuestros pecados”


Esta son solo algunas citas de las muchas que hay sobre el perdón de Dios, pero ¿nos da esto licencia para hacer del pecado una práctica en nuestra vida? Por supuesto que no, recuerda que también dice la Palabra que la paga del pecado es la muerte y que el que practica el pecado no es de Dios. Pero también debes recordar que siempre que exista un arrepentimiento genuino por el pecado cometido, Él está dispuesto a perdonarnos

Salmo 86:5

“¡Oh Señor, eres tan bueno, estás tan dispuesto a perdonar, tan lleno de amor inagotable para los que piden tu ayuda!

¿Qué hacer entonces si estás pasando por esa situación o si en alguna ocasión llega? 

¿Qué hacer?
Reconoce que has pecado, se consciente de ello, no intentes justificar el pecado cometido ni pintarlo de ninguna otra cosa. Este es el primer punto y muy importante, llamar a las cosas por su nombre y no etiquetar nuestro pecado con otra palabra que no sea esa: “he pecado”, si lo reconozco estaré preparada para arrepentirme y pedir perdón a Dios. 

Arrepentirse, y arrepentirse va más allá de sentir tristeza. Dice 2 Corintios que la “tristeza según Dios produce arrepentimiento”

La tristeza en sí misma no es arrepentimiento, pero si es la tristeza según Dios, esa tristeza que sentimos por haberle defraudado a Él, esa es la que nos lleva al arrepentimiento.

La tristeza según el mundo se queda solo en eso en un sentimiento.

Es el arrepentimiento el que nos lleva del pecado a Dios, es un cambio absoluto de mente y por lo tanto un cambio de vida, un cambio de actitud hacia el pecado, un cambio de corazón.

Entonces pedimos perdón a Dios por el pecado cometido y Él nos perdonará.

 

Entender y creer lo que dice la Palabra, vuelvo a recordarte 1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados a Dios, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”

Cree lo que dice al Palabra, créelo, es Palabra de Dios, si te has arrepentido y pedido perdón a Dios Él ya te ha perdonado, por tanto no debes continuar sintiéndote culpable. Salmo 32:5 nos dice "Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado".

Por tanto créele a Dios, cree que ya te ha perdonado de verdad y desecha de una vez ese sentimiento de culpabilidad que el enemigo quiere dejar grabado para que no te levantes del suelo. ¡Créele a Dios!

Acércate al Señor hoy, Él está cercano con sus manos de amor extendidas dispuesto a perdonar.

Dice el Señor: “Esto responde el Señor: Si regresas a mí te restauraré para que puedas continuar sirviéndome. Si hablas palabras beneficiosas en vez de palabras despreciables, serás mi vocero. Tienes que influir en ellos; ¡no dejes que ellos influyan en ti!” (Jeremías 15:19)

Cuando has caído y has perdido tu luz, no te quedes ahí como estas farolas, olvidándote de lo que Dios ha dicho en Su Palabra, levántate y alumbra de nuevo, no te quedes lamiéndote las heridas, compadeciéndote de ti misma, creyendo que ya no hay esperanza para ti, levántate como faro que alumbra a otros en el camino, que da seguridad al peregrino y esperanza al náufrago. 
Limpia el polvo que recibiste de la caída, eleva tu mirada y cúbrete con el perdón de Dios cual manto que envuelve tu vida y entonces elevarás alas como de águila, lo roto será restaurado, la luz comenzará a brillar y de nuevo serás la que guía a otro en el sendero.

Hoy es el día.

NO TOMES VACACIONES ESPIRITUALES


Estamos en época de ¡¡¡¡ VACACIONES !!!! por lo menos en esta parte del mundo, llega el verano y parece que nuestra cabeza se pone en “Vacaciones modo ON”, playa, viajes, montaña, paseos,… y es una maravilla poder estar unos días de descanso, disfrutando de los paisajes, del mar, de la familia, de no estar pendiente del reloj, poder dar largos paseos sin preocuparnos de la rigidez de un horario ¡es fantástico! pero no solo fantástico, a veces se hace necesario desconectar, sobre todo si tienes una vida cargada de actividades, de un trabajo estresante, de un horario difícil.

Estamos en Agosto, con lo cual, muchas personas ya han tomado sus vacaciones en meses anteriores, como es mi caso, otras están disfrutándolas en este momento y quizá para otras, las ansiadas vacaciones se producirán en septiembre,...

Tomamos vacaciones del trabajo, de la rutina, del cansancio, de horarios estrictos, de ciertas actividades, pero… ¿tomamos vacaciones en esta época también de lo espiritual? Tristemente muchos si lo hacen, aparcan a un lado en época estival todas sus rutinas y ahí también incluyen su relación con Dios, disminuyendo en esta época los tiempos de oración, de lectura de la Palabra, de meditación en ella cuando en realidad debería producirse todo lo contrario, ¡tenemos más tiempo libre! que mejor que dedicar parte de él a fortalecer mi comunión con el Señor, pero en ocasiones también “tomamos vacaciones de Dios”, pensando en nuestro propio bien estar, en estar horas y horas tirados en la tumbona junto a la piscina, horas interminables viendo programas de televisión, tiempo de charlas con los amigos, y aunque algunas de estas cosas son legítimas, ¿qué de Dios? ¿dejamos que nuestra alma también tome vacaciones?

Déjame decirte que esto es muy peligroso, peligra nuestra comunión, el tener pan fresco que alimente nuestra alma cada día, el escuchar Su voz guiándonos y fortaleciéndonos, ¿de verdad quieres tomar vacaciones de esto?

Para que no suceda es cuestión de organizar bien tu tiempo, seguro tendremos espacio para todo pero no olvides lo principal, también en vacaciones nuestra relación con Dios es lo principal.
Recuerda que hay tiempo para todo.


Te dejo algunos TIPS o IDEAS para que puedas disfrutar de tus vacaciones pero sin tomarte vacaciones en lo espiritual:


Siempre hay tiempo para levantarse un poco antes que el resto de la familia y tener un espacio con Papá. Si estás en un hotel puedes salir al balcón de la habitación con tu Biblia y tener un hermoso tiempo mientras ves amanecer.

Si estás en casa, ya tendrás ese lugar favorito para pasar tu tiempo especial.

Si estás en la montaña, un paseo matutino mientras hablas con el Creador, ¡eso no tiene precio!

Si estás en casa de algún familiar, sal temprano a dar un paseo y disfruta de tu tiempo con Dios.

Si eres de los que se levanta muy temprano durante todo el año y en vacaciones quieres aprovechar algunas horas de sueño puedes durante el resto del día buscar ese rato para estar con Dios, y fíjate que digo “buscar” porque es algo que tienes que hacer activamente, no dejar que las horas transcurran sin más sino fijarte un tiempo, quizá después de almorzar o ya en la tarde poder abrir la Palabra y dejar que Dios te hable.

También puedes aprovechar tu tiempo en la playa o en la piscina y leer aquel libro cristiano que lleva meses en la estantería esperando ser abierto.

Si estás de vacaciones con la familia, tomen un tiempo específico quizá a última hora del día, después de cenar para tener un espacio de agradecimiento y que cada uno de los miembros, también los niños, puedan decir el porque dan gracias a Dios ese día y juntos tener una momento de oración antes de irse a dormir.

Comienza las vacaciones con las ideas claras, por ejemplo puedes proponerte la semana que vas a estar fuera, o quizá no salgas de viaje, pero en la semana en la que estés descansando, leer el libro de Gálatas, de Efesios, Santiago,… algún libro que no sea muy extenso para que lo puedas leer completo durante las vacaciones y meditar en ello. Es mejor leer un leer un capítulo por día y luego tomarte un tiempo para releer, meditar, tomar algunos apuntes en un cuaderno de tesoros que se encuentran en ese capítulo, anotar la aplicación personal que vas a dar a tu vida de lo aprendido, quizá memorizar alguno de los versículos, es mejor así que quizá leer 5 capítulos de una vez y no pararte a reflexionar.

Si lo haces de esta manera, cuando termines tus vacaciones habrás leído un libro entero de la biblia, pero no solo leído sino meditado en él, habrás tomado decisiones para llevar su enseñanza a la práctica en aspectos específicos de tu vida y habrás memorizado algunos versículos ¡estas si son unas vacaciones bien aprovechadas!

En vacaciones se suele conocer a personas nuevas, la camarera que te atiende en el restaurante, el vecino de los familiares que estoy visitando, los del camping contiguo, … no olvides predicar la Palabra, llevar el mensaje de salvación y tener siempre a mano un tratado evangelístico que puedas dejar en la mesa mientras pagas la cuenta o que puedas dar en mano a cualquiera que te encuentres en el camino, así también aprovecharás para evangelizar.

Puedes poner en práctica los talentos, mientras tomas el sol, o cuando estás tomando un refresco en la terraza puedes escribir algunos pensamientos, componer alguna canción, pintar algún boceto,… ¡recuerda que la inspiración de Dios llega en cualquier momento!

Y por último recuerda pasarlo bien, amar al prójimo, extender la mano, dar abrazos, ayudar al que lo necesita, disfrutar, descansar,… pero eso si ¡sin tomar vacaciones espirituales!
 
Si te valen algunas de estas ideas o si tienes otras, compártela en los comentarios, seguro que será de mucha bendición.
 
Feliz día y muchasssss bendiciones.

PLANTADOS POR DIOS


A todos los que se lamentan en Israel les dará una corona de belleza en lugar de cenizas, una gozosa bendición en lugar de luto, una festiva alabanza en lugar de desesperación.
Ellos, en su justicia, serán como grandes robles que el Señor ha plantado para su propia gloria.
(Isaías 61:3)

¡Cuántas veces la Biblia menciona los árboles y en muchas de ellas en relación con los creyentes! En esta ocasión, este versículo nos recuerda varios aspectos, verdades hermosas y eternas que no debemos olvidar:

- Fuimos creados para su gloria. Esta debe ser nuestra función como hijos, dar gloria a Él en cada uno de los actos de nuestra vida, y para ello es indiferente tu situación, tus títulos colgados en la pared o la falta de ellos, tu dinero en la cuenta del banco, no importa si somos “pequeñitos” o “grandes”, de igual manera somos gloria Suya para esto fuimos creados, por lo tanto, cada una de nuestras actitudes, de nuestras decisiones, de nuestros actos, de nuestras palabras, en definitiva nuestra vida entera debe centrarse en dar gloria a Dios.

- Árboles de justicia. Justificados solamente por la sangre de Cristo en la cruz del Calvario, y debemos ser hijos que lleven esta justicia al mundo, que cada uno de los frutos que mostremos, que entreguemos sean frutos de justicia, no podría ser de otra manera. 
La mejor manera de dar fruto es con nuestra obediencia y entonces se cumplirá lo establecido en Juan 15:8 “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos”

- No somos árboles silvestres que hemos crecido al azar. Esta es una verdad sublime que debe llenarnos de gozo, no somos fruto de la “casualidad”, sino que somos plantados por Él, por sus manos.

Como dije en el post “Floreciendo” ( PINCHA AQUÍ PARA LEER) “ La palabra plantío procede de la palabra plantar, es decir hemos sido plantados por Él y para Él, con propósito”

¡¡¡ Plantío procede de la palabra plantar !!! ¿No es hermoso? Él nos plantó, por tanto tenemos la certeza que nos cuida y que nos da alimento, que Sus ojos están sobre nuestra vida, y que nos ha plantado con un propósito eterno. Por lo tanto debemos ser árboles fuertes, de buenas raíces, arraigados en la Palabra de Dios, no en modas pasajeras o palabras de hombre, ¡raíces bien plantadas en la Palabra!

Así que hoy no olvides quién eres, quién te plantó y para que lo hizo: “Para darle gloria” 

Feliz y bendecido día, y no olvides florecer.


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