ENSEÑANZA EN CADA ESQUINA


Abrió la ventana de la cocina, aún era de noche aunque ya alcanzaba a vislumbrar las siluetas de los árboles que esbeltos se erguían frente a sus ojos, un brisa aún fresca le despejó la cara e hizo que se acomodara bien su bata calentita, acercándola al cuello para no pasar frío. Con una sonrisa encendió el fuego para hervir agua y preparase un té que la reconfortase y le ayudase a emprender el día, tomó su Biblia y se dispuso a tener su tiempo con Dios pensando en lo afortunada que era por la vista, por tener un hogar donde refugiarse, por su familia que aún dormía plácidamente,...


Este podría ser el comienzo de un día cualquiera en nuestra vida, sucediendo cosas a nuestro alrededor sencillas como poder ver entre la oscuridad los árboles, o sentir en la piel una brisa que reconforta, o ese abrigo que cubre, o saber que tenemos una cita ineludible con el Señor, en estos detalles aprendemos por ejemplo que la gratitud debe ser palpable en nosotros.
 ¡Y hay tantos detalles, tantos donde podemos encontrar enseñanza, enseñanza de parte de Dios!

Por supuesto que la mayor y absolutamente fiable enseñanza la encontramos en la Palabra de Dios, esto es insustituible e incuestionable, pero no menospreciemos ninguno de los momentos del día, en los más “insignificantes” puede estar Dios hablándonos, instruyendo nuestra vida. En rincones al doblar una esquina encontrándonos con aquello inesperado que nos hace sonreír y nos recuerda que el Señor siembra a nuestro paso flores hermosas para facilitarnos el viaje, en expresiones que nos recuerdan que debemos ser comprensibles y ambles con los demás, cuando nos sentamos frente al mar, ancho, inconmensurable que refleja el poder de Dios, cuando algo nos duele y recordamos que el Médico Divino ha provisto sanidad, cuando un olor nos transporta a ese lugar donde fuimos felices porque estábamos tomados firmemente de Su mano,…

Destellos de cotidianidad que desprenden enseñanzas si sabemos captarlas, si estamos atentos, si no miramos cada circunstancias como algo con lo que pelear sino de lo que aprender.

Incluso de los desiertos, de las épocas de prueba, de incertidumbre, de dolor, podemos extraer el delicioso néctar de una enseñanza que nos traiga bálsamo y nos haga escalar un peldaño. ¿Recuerdas aquella magnifica expresión de Job? “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven” (Job 42:5) Su particular infierno, con cada una de sus circunstancias y dolorosos detalles se tornaron en todo un cambio de vida, en un entender y conocer a otro nivel a su amado Señor.

En ocasiones parece que de la prueba, de la espera no se puede sacar nada provechoso que nos enseñe, que nos edifique, pero sucede todo lo contrario, solamente es necesario que no tengamos nuestros ojos espirituales empañados de lágrimas de incertidumbre, de rabia, de desesperanza, sino que abramos la ventana y dejemos entrar la brisa fresca que secará toda lágrima y dejará que apreciemos la enseñanza y la entendamos.

Enseñanza en cada rincón,  en cada momento del día, están ahí para nosotros, Dios las ha provisto para moldearnos, esculpirnos a su semejanza y cuando esta enseñanza te encuentre deja que se impregne a tu piel y entre por cada uno de tus poros para que el aprendizaje sea genuino, permanente.

Así que no nos resistamos a ser enseñados, es la manera de crecer, de madurar y abramos bien los ojos porque al doblar de cada esquina, al abrir la ventana, al escuchar a alguien hablar, al vivir,… de lo hermoso, agradable y feliz y también de lo que no lo parece tanto podemos extraer enseñanza que pueden hacernos subir todos esos peldaños que nos llevarán a una vida plena en Dios.

Y  tú ¿de que pequeño detalle has extraído hoy una enseñanza de vida?

Feliz y bendecido día para todos.

5 comentarios:

  1. Todos los días tenemos alguna nueva enseñanza de parte de Dios, mi estimada hermana Brisa. Es muy interesante este tema...es necesario asimilar en mitad de las pruebas las enseñanzas que nos deja el Señor, para crecer espiritualmente. Gracias hermana por compartir estas reflexiones que edifican el alma. Recibe mi abrazo sincero.

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    1. Muchas gracias por sus palabras y siii, el Señor nos muestra cada día enseñanzas para ir madurando a Su semejanza. Un abrazo y muchas bendiciones.

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  2. oh amada Esther, que decir, hermoso tu mensaje y si cada día, cada momento Dios nos habla, nos muestra, cuando me voy a mi trabajo en el bus mirando esos paisajes de la mañana, sintiendo el calor del sol en mi piel, viendo ciervos en la pradera, en cada detalle, veo al Señor y le doy gracias porque esta conmigo y va conmigo....por su palabra, por las alabanzas que escucho en mi teléfono....disfruto de su compañía y de todo lo que hay a mi alrededor. Gracias bella amiga porque leerte me bendice y veo al Señor en tu vida y en todo lo que compartes. Abracitos.

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    1. Mi querida Jenny ¡qué hermoso lo que escribes! que tiempos tan preciosos con Dios aún en tu traslado al trabajo ¡cuánta bendición! Me alegra mucho leer todo esto y quiero darte las gracias por tus palabras siempre tan amables y tan llenas de amor.
      Recibe de verdad todo mi cariño y un abrazo enorme.

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  3. oh amada Esther, que decir, hermoso tu mensaje y si cada día, cada momento Dios nos habla, nos muestra, cuando me voy a mi trabajo en el bus mirando esos paisajes de la mañana, sintiendo el calor del sol en mi piel, viendo ciervos en la pradera, en cada detalle, veo al Señor y le doy gracias porque esta conmigo y va conmigo....por su palabra, por las alabanzas que escucho en mi teléfono....disfruto de su compañía y de todo lo que hay a mi alrededor. Gracias bella amiga porque leerte me bendice y veo al Señor en tu vida y en todo lo que compartes. Abracitos.

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