QUE ÉL SONRÍA (12) Los Relatos de Amelia



Una de las cosas que más le gusta hacer a Amelia es meditar en las verdades bíblicas, observarlas, escudriñarlas y comprobar si esas verdades son una realidad en su vida.

En su transitar ya largo por esta senda estrecha se ha equivocado en multitud de ocasiones, ha mirado la vida muchas veces desde su punto de vista y no siempre desde el prisma bíblico, pero ¡gracias a Dios! su perspectiva ha cambiado en los últimos tiempos, ¡solo lo que Dios opina debe importar! y bajo este nuevo caminar con el deseo de ser sola y absolutamente revestida de esa verdad bíblica ha reflexionado en cuántas ocasiones el carácter ha marcado la acción de su vida, ¡en cuántas ocasiones el sentimiento se ha apoderado de su estancia y ha sido quien ha dirigido! Pero no mas, toda esta “forma de vida” pintada de cristianismo no la ha hecho crecer ni madurar en Dios y parece que de golpe sin saber muy bien como ha sucedido, sus ojos fueron abiertos, impregnados de urgencia pues el tiempo se acerca, y desprovistos de apariencia, escenario vil en el que muchos se mueven aún sin ser conscientes.

Amelia vivió mucho tiempo buscando agradar, parecer, pero ahora llegó el momento, ahora si, llegó sin saber, y está admirada ante el deseo de ver con los ojos de Dios, de sentir con Su corazón, ahora si vivir solo para agradarle a Él, solo por verle sonreír cuando deposita sobre ella sus ojos.

Camino arduo, de menguar, de sepultar en sepulcro infranqueable al insolente orgullo, puñal que cada uno clava en su propia vida, arduo sí, pero camino claro, con luz definida y final feliz.

¿Tiempo perdido? Si, mucho, pero oportunidad otorgada para rectificar.

INVITACIÓN:

No hagas de tu cristianismo una vida de apariencia, de egoísmo, de liturgias vacías.

Esfuérzate por entender en todo momento si aquello en lo que piensas, lo que opinas, lo que miras, lo que deseas, lo que sientes coincide con el pensamiento de Dios. No andes por este peregrinar guiando tus pasos por tu propia opinión, aún en los pequeños detalles de la vida.

No dejes que el que tome las decisiones por ti sea ese sentimiento de frustración o de tristeza por lo que te hicieron o dijeron. No dejes que ese exceso de sensibilidad marque tu vida, solo deja que la mano que marque tu plan sea agradar a Dios en todo.

¡Pensar como el piensa, sentir como Él siente, ver como Él ve, hablar como Él habla! ese y solo ese es el mayor logro , la mayor meta de la vida.

Que Papa sonría cuando mire nuestra vida.

3 comentarios:

  1. Gran exhortación amada proveniente de la palabra de Dios que no andemos como necios sino como sabios. Una manera muy hermosa y amable de recordarnos como debemos andar para agradar a nuestro Padre. Dios te Bendiga

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    1. Hola hermana, muchas gracias por pasarte por este lugar y por tus palabras. He visitado tu blog y tiene reflexiones muy interesantes. Que Dios te bendiga y te use con poder para Su gloria.
      Un fuerte abrazo y muchas bendiciones.

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  2. mi bella amiga, me reconozco en Amelia, gracias a Dios , Dios es maravilloso y tiene una paciencia y nunca se cansa de enseñarnos. Es mi deseo poder caminar y agradar al Señor en todo.
    Gracias por compartir vida, eres un canal de bendición.

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