FLORECIENDO


El día que sacamos esta fotografía habíamos decidido bajar a la playa tarde, como a las 8, a pasear, y estacionamos el coche donde siempre, en un espacio árido, de tierra y rocas, nada especial a simple vista, pero al volver, ante nuestros ojos esta maravilla había florecido en la oscuridad cuando nadie la veía a la que nadie, como nosotros había prestado atención, pero fue floreciendo cuando oscurecía,  en un terreno árido,…

Esto me hizo reflexionar sobre como debemos ser los hijos del Todopoderoso, del Amado, florecer en terrenos áridos, pedregosos, cuando a nuestro alrededor no hay luz y está anocheciendo en un camino ya solitario, florecer aún en medio de circunstancias difíciles.

Pero ¿qué significa florecer? Pues florecer significa ser una carta abierta que da testimonio de Cristo en cada lugar y circunstancia, porque es fácil florecer y brillar cuando a nuestro alrededor luce el sol, cuando la familia marcha, cuando estamos en la iglesia junto a otros hermanos, cuando tenemos trabajo, cuando no hay enfermedad, cuando los amigos siguen siendo amigos y las perspectivas de futuro son alentadoras, definitivamente es fácil florecer en medio de la luz, cuando otros también florecen a nuestro lado.

Pero esta flor, sin nombre para nosotros, floreció en la noche, cuando otras quizá dormían, en un terreno en el que a simple vista resultaría muy difícil brotar y desarrollarse. Así, de igual manera debemos florecer, dar testimonio aún cuando otros no lo hagan y duermen en el letargo de la desazón, indiferencia o apostasía, nosotros florezcamos, levantemos cabeza y voceemos la Palabra.

Florezcamos aún en terrenos áridos, difíciles, donde hay tropiezo y caminemos entre ellos trayendo así aroma de vida.
Florezcamos cuando, como a ella, nadie nos ve, porque no necesitamos espectadores para obrar como conviene, con justicia y rectitud, con amor y lealtad, no necesitamos reconocimiento, solamente agradar al Padre, esa debe ser nuestra necesidad.

Así que demos testimonio, reflejemos a Cristo, actuemos como hijos del Todopoderoso, florezcamos, florezcamos en todo tiempo, en toda circunstancia, en todo lugar, a solas o en medio de la multitud, de día y de noche, en el vergel y en la aridez, florezcamos porque somos Plantío, Plantío del Señor.

“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya” 
(Isaías 61:1-3)

No estamos plantados al azar, de manera silvestre. La palabra plantío procede de la palabra plantar, es decir hemos sido plantados por Él y para Él, con propósito. Él nos tomó y nos plantó para darle gloria, así que en este día propongámonos florecer.

Un abrazo para tod@s





No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Deja tu comentario, seguro nos bendecirá.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...