TODO NOS AYUDA PARA BIEN (11) Los Relatos de Amelia


Hay escuelas que no lo parecen, problemas que se ven con ojos grandes y elementos transitorios que dejamos que se apeguen al alma como si no hubiese un mañana.
Algo así le ha pasado a Amelia, apenas ha sido consciente en el transitar de la vida que ese versículo que dice "todo nos ayuda para bien", también es para ella y en la mayor  parte de las ocasiones esa "ayuda para bien" es TRATO; trato para que el carácter se vaya asemejando cada vez más al de Cristo, y que esa palabra que le dolió tanto, esa mirada que no entendió, la soledad que en ocasiones se le presentaba desafiante, el sentirse utilizada, reprochada, desmentida, no era otra cosa sino su estancia en el Taller del Alfarero, ese Alfarero que con delicadeza toma cada lágrima, cada decepción, cada desconcierto para dar forma al más hermoso de los vasos pues los forma para Él.

Solo cuando entendió esto, Amelia se dio cuenta que no se trata de los que otros hagan, se trata de que su vida está siendo modelada, forjada para la eternidad y así todas esas lágrimas las puede ver como procesos, a los "enemigos" como instrumentos de enseñanza que abren nuevos caminos y dirigen pasos.
Tantos años luchando ¡por fin lo entendió! esto le sucedió en una tarde de primavera, entendió que es el Alfarero y eso trae dicha al corazón.

Quizá ha sido un largo trecho hasta llegar aquí, pero para Amelia esa tarde trajo un nuevo amanecer y aprendió que no importa tanto el pasado sino que a partir del momento en el que sus ojos son abiertos, debe tomarse fuerte de la mano del Alfarero y dejarse modelar, ¿duele? a veces, pero es el vestido para la vida eterna, ¡preparándose para las bodas! así que TODO merece la pena.
Hoy Amelia tiene una nueva sonrisa.

INVITACIÓN.-

Quizá han ocurrido situaciones dolorosas en tu vida, desengaños, personas queridas que te han dado la espalda, han puesto en tu boca palabras que no has dicho y por ello te han juzgado, quizá te hayan traicionado, herido,... pero hoy es el día para dejar de mirar alrededor y centrarte en ti mismo, ¿no será esta la escuela que Dios está usando para modelarte? Probablemente... No digo que Dios esté enviándote nada malo, ni dolor, sino que lo que nos va ocurriendo mientras peregrinamos por este mundo, TODO nos ayuda para bien, aunque en primera instancia nos parezca terrible, Su mano amorosa trabaja en nuestra vida para el bien de los que le amamos.
Si eres consciente de que estás en el Taller del Alfarero, cada lágrima se tronará en esperanza y en cooperación para hacer nuestra parte, lo que corresponda: madurar, perdonar, dejar de ser jueces, extender la mano, examinarnos, valorar, extender la gracia,...

Abre los ojos, estamos en el Taller... esto cambiará tu perspectiva de todas las cosas.

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