COMO ENCONTRAR LA PAZ


¡Tanto y tanto se ha hablado de la paz! Se han llenado páginas de periódicos, de revistas y programas de televisión han hablado durante mucho tiempo de la tan ansiada paz, y si buscamos la definición de paz en algún diccionario te dirá algo así como que “la paz es el estado en el que no hay guerra ni luchas entre dos o más partes! es decir, que casi todos definen la paz como la ausencia de guerra, y aunque esto es verdad en parte, hoy quiero hablarte de una paz que va más allá de esta definición una “paz que sobrepasa todo entendimiento”, porque este tipo de paz de la que te hablo puede nacer aún en medio de una situación de conflicto, de circunstancias difíciles, en medio de dificultades de cualquier índole: crisis económica, emocional, soledad, enfermedad,… y ahí, en medio de todo ese alboroto personal puede nacer esa paz que solo viene de Dios.

Este quizá sea uno de esos post difíciles de escribir, porque me gustaría que todos pudieran experimentar lo que quiero expresar y que terminaran de leer con el firme propósito de depositar toda su vida y confianza en las manos del Señor, para poder experimentar esa invaluable paz, poder describir este tipo no solo de sensaciones, sino de certezas, no siempre es fácil…

Yo, como muchos, he pasado por situaciones difíciles en la vida, por momentos en los que parecía que todo daba vueltas a una velocidad tal, que hacía que esa tormenta se pegara a la piel y no entendiera absolutamente nada, anidaba la tristeza, la deseperanza,… Una de esas sensaciones la tuve durante la enfermedad de mi madre, ella fue una madre cercana, con la mano y el corazón extendidos siempre hacia sus hijas, una madre refugio, ayuda, de palabra certera,… ¡tantas cosas buenas y hermosas podría decir de ella, mi madre amada! pero llegó un día de febrero en el que el diagnóstico a sus malestares tuvo un nombre: cáncer, y ese día se desató en mi corazón una tormenta de tristeza y desaliento, la miraba y sabía, que si Dios no hacía un milagro, cada día moría y esto para mi fue demoledor, y aunque teníamos fe y orábamos por sanidad, la realidad es que la voluntad de Dios para ella era tenerla ya en un lugar mejor, junto a Él.

Y aunque hoy, al recordarla, alguna lágrima nace de nuevo, estoy feliz de saber que ella ya llegó a su morada celestial y que no hay ningún lugar ni estado mejor que este.

Pero al comienzo de todo este proceso que duro siete meses, hubo tormenta en el corazón, quizá por la sorpresa de aquella noticia que parecía imposible, pero ¿sabes? hubo un momento en el que llegó la paz, esa PAZ de la que hoy te hablo, tan y tan difícil de describir, esa paz que tiene que estar asentada en la confianza y la fe y se puede experimentar porque está la certeza, la seguridad absoluta de que no estás sola, que Él está al otro lado, siendo dueño de esa situación que estás atravesando, cuidándote, acariciando tu corazón, abrigando el alma, paz porque el que te cuida no es cualquiera, es el Todopoderoso, el que sabe todo y sabe lo que conviene aunque tu aún no lo entiendas.

Jesús dijo que no se turbara nuestro corazón sino que creyéramos en Él, cuando ahí depositas tu alma, sabiendo que a los que le amamos TODO nos ayuda para bien, y eso está impregnado en nuestra vida, entonces habrá paz.

Muchas personas buscan la denominada “paz interior” por muchos métodos, la reflexión, meditación, yoga, religiones… pero esa paz es efímera, pasajera, sin valor, la paz de Dios ni siquiera se parece a nada de esto, “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” (Juan 14:27)

Estas son palabra de Jesús, mostrándonos que Su paz no es como la que da el mundo, todos estos métodos que son sucedáneos de la paz, la paz de Cristo es una paz verdadera, que ancla los pies, inamovible, que trae gozo en medio del dolor, que trae certeza en medio de aguas turbias.

Filipenses 4:7 nos dice:


Sobrepasa todo lo que podamos entender, porque si nuestros pensamientos y nuestra vida está depositada en Cristo Jesús, podemos experimentar esa paz en condiciones en las que otras personas están llenas de desesperación e incertidumbre. Esta paz es algo sobrenatural, real, que viene del cielo, que no podemos producir nosotros mismos, ni nada ni nadie en nosotros y sobre todo, es una paz que no desaparece sino que queda sellada en nuestra vida para siempre.

Pero...

Te muestro algunos versículos:

“No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6,7 NTV) 

“¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti; a todos los que concentran en ti sus pensamientos! Confíen siempre en el Señor, porque el Señor Dios es la Roca eterna.” (Isaías 26:3,4, NTV)

¿Qué ves en estos versos? 

* No te preocupes

* Ora

* Da gracias

* Confianza en el Señor

* Centrados nuestros pensamientos en Él.

* Conocimiento de Dios, entender que Él es la Roca eterna.

Si las verdades de estos versículos se hacen una realidad en tu vida, entonces experimentarás la paz de Dios, esa que cuida el corazón, cada uno de los sentimientos y la mente, el campo de batalla que en ocasiones está invadido de tantas incertidumbres.

Una paz que es como flor que florece en el desierto, que provine de Dios, y solo de Él… 

No conozco cuales son tus circunstancias en el día de hoy, pero solo quiero decirte que esta Paz que sobrepasa todo entendimiento está para ti. Si aún no conoces al Príncipe de Paz, a Jesucristo, hoy es el día para que lo hagas Señor de tu vida (más abajo te dejo una oración, que si la haces con todo el corazón y creyendo sinceramente lo que dices, entonces le aceptarás como el Salvador y Señor de tu vida), y si ya Él es tu Señor, entonces, comienza a poner en práctica todos estos principios, recordando no afanarte, porque solo Él, que es Todopoderoso tiene el control, recordando buscarle en oración, pues ello traerá serenidad y claridad a tu vida, recordando dar gracias en todas las circunstancias pues entiendes que Él siempre va a hacer lo mejor para sus hijos, que nunca llega tarde ni temprano, sino en el momento oportuno, que con la prueba siempre dará la salida, que aunque tú no veas “el final de la película”, Él tiene todo bajo control, recordando que nuestros pensamientos no deben ir tras la desesperación sino que debemos concentrarnos en Jesús, y entonces todo irá bien, recordando que Él es nuestra Roca eterna, inconmovible al paso de los tiempos, Dios de amor y de paz.

Si recuerdas todo esto y vives en estas palabras de Jesús en Juan 16:33 “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”, recordando siempre que Él nos advirtió que si bien el mundo nos traerá aflicciones diversas, lo más importante es que Él venció al mundo y esta verdad, si la haces tuya, no trae otra cosa sino esa verdadera PAZ QUE SOBREPASA TODO ENTENDIMIENTO.

Es mi deseo que en este día puedas comenzar a experimentarla.

Abrazos mil para tod@s ¡ahhhh y el martes nueva entrada!

Oración:
Padre Celestial, en este día reconozco que he pecado, que no he vivido como Tú deseas, pero hoy me arrepiento de todos mis pecados, creo que Jesucristo murió ocupando mi lugar en la Cruz para salvarme, para perdonarme, que sobre Él fueron llevados todos mis pecados, creo que resucitó de entre los muertos y que vive para siempre. Hoy le abro la puerta de mi corazón y de mi vida, y recibo y acepto al Señor Jesús como mi Salvador. Deseo que El sea el Señor de mi vida para siempre. Gracias por salvarme. En el nombre de Jesús, amén.

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