COMO UN PUZZLE (Construyendo mis días)


Pues así es, Dios va colocando cada pieza de nuestra vida, la de sus hijos, como un puzzle, moviendo ficha y colocándola en su lugar en el momento preciso.

Así me sentí en estas semanas, algunas cosas sucediendo, y solo siendo consciente cuando vi el resultado final.

Uno de estos días me levanté un poco contrariada, había tenido un sueño, ¿cómo calificarlo? buscando una palabra simple: malo, un mal sueño, pues me hizo recordar y revivir una situación en la que mi esposo y yo sufrimos mucho.

Hace ya un tiempo se produjo una situación difícil en nuestra vida, donde personas que habían sido nuestros amigos, a los que habíamos ayudado sobre todo espiritualmente, por los que habíamos tomado decisiones que incluso nos perjudicaban a nosotros pero que les beneficiaban a ellos, no solo nos dieron la espalda, sino que por una corrección que le hicimos en su momentos (por algunas actitudes incorrectas que estaban teniendo) para ellos nos convertimos en el “enemigo público numero uno” y comenzaron a levantar mentiras, a calumniarnos, a decir cosas de nosotros totalmente falsas.

Cuando todo esto llegó a nuestros oídos, hace relativamente poco tiempo, quizá dos años, les puedo decir que en mi hubo una mezcla de sentimientos: asombro (¿por que hacían esto?), dolor, frustración, impotencia y tuve que tener un tiempo delante del Señor donde lloré, donde perdoné, y donde también el Señor sanó mis heridas.

Días más tardes, para contar la historia completa, les tengo que decir, que reconocieron que habían mentido y que nos habían calumniado, pero nuestro corazón, para ese entonces, ya estaba sano, y aún antes de que esto sucediera, ya les habíamos perdonado.

En todo este tiempo transcurrido, la verdad, ni siquiera he vuelto a pensar en aquello, les habíamos perdonado, y les deseamos lo mejor desde el primer momento, a pesar de todo el dolor sufrido.

Pero hace unos días soñé con toda la situación, y sabemos que, en ocasiones, los sueños... son tan reales, que fue como revivir todo, me levanté contrariada, volví a sentir la misma frustración y el mismo dolor... (primera pieza del puzzle)

Transcurre la mañana y me dispongo a escuchar una prédica a través de internet (segunda pieza del puzzle) en la que el pastor que predica cuenta un testimonio donde a él y a otro pastor, un tercer pastor, les calumnia y dice mentiras de ellos. Cuenta en la prédica que los dos pastores calumniados decidieron denunciar a este tercero porque había dicho cosas muy graves, pero cuando llega a su casa, Dios le habla a su corazón y le dice que NO, que no tiene que denunciarlo, que lo que debe hacer es orar por él, y se encierra este hombre de Dios en su habitación a orar y a orar, y Dios le muestra que tiene que orar por él hasta que lo ame.

Cuando escuché todo esto, mi corazón saltó, ¿casualidad? (no creo en ellas, creo que Dios mueve las fichas).

Y comencé a preguntarme algunas cosas. En primer lugar, de manera consciente, yo no guardaba nada hacia esta persona, le había perdonado y le deseaba lo mejor, y no era consciente de que hubiera ningún sentimiento contrario, pero como Dios ve más allá, ¿habrá algo que yo desconozco, de lo que no soy consciente?

Así que comencé a orar por ellos, por él principalmente, que fue el que más mentiras dijo. Y entendí que yo no era consciente, pero quizá en algún resquicio de mi corazón había algo que no debería estar ahí y que para mi había pasado desapercibido. Así que comencé a orar por él, y estoy orando por él cada día, ORANDO HASTA QUE LO AME.

Esta semana, me llamó el pastor de la Iglesia y me pidió que compartiera la Palabra el martes en el culto, y Dios me dirigió a unos versículos que en día anteriores, en mis devocionales, había estudiado (tercera pieza del Puzzle)


En estos pasajes Dios me mostraba que les estaba dando una oportunidad a Adán y Eva y en otro pasaje, también a Caín para que se arrepintieran (por medio de unas preguntas que les hizo), y como con esas preguntas Dios estaba extendiendo su mano de misericordia hacia ellos, en esta ocasión para arrepentimiento, pero hay muchas otras ocasiones, en las que Dios extiende su mano de diferentes formas y con diferentes propósitos.

Y entonces, preparando la prédica entendí, entendí que Dios también extendió su mano de misericordia sobre mi vida, a través de un sueño y luego al escuchar la prédica para que arreglara algo de lo que no era consciente, pero que tenía que hacer.

¿Habrá algo más hermoso que Dios mueva las piezas de nuestra vida para formar el puzzle perfecto?

¿Por qué hace esto el Señor? Porque nos ama, por eso nos da la oportunidad de arreglar nuestra vida, porque quiere trabajar en ella para que estemos preparados para el “gran día”.
Decirles que prediqué el martes, que compartí la Palabra y parte de este testimonio, y que vidas fueron tocadas e impulsadas a perdonar, a cambiar, a mejorar y eso me hace tremendamente feliz, sentirme usada por el Señor. (Pronto les pondré la predicación en audio)



Deja que Dios mueva las fichas de tu vida, de tu puzzle, aprovecha cada oportunidad que pone delante de ti, para arreglar cosas, incluso aquellas de las que no eres consciente.
¿Y yo? Yo sigo orando, orando hasta que le ame, antes sentía por él indiferencia, ahora siento misericordia, ahora comienzo a amarlo.

¡Dios es grande y deseo que siga moviendo cada ficha de su puzzle, que siga trabajando en la parcela de mi vida!

Y tú ¿que ficha ha movido el Señor de tu puzzle? Déjale actuar, aprovecha cada oportunidad.
Anímate a comentar algo de tu testimonio.


Besos y bendiciones. 

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