¿... Y SI TENGO RAZÓN?


La semana pasada nos sorprendía la noticia del fallecimiento del actor Robin Williams, nos sorprendía no tanto por la muerte en si, que como se suele decir, es ley de vida, a todos, mas tarde o mas temprano les llega la ocasión, sino por lo trágica de la mima.

Un hombre acostumbrado a hacer reír a otros, pero que luchaba desde su juventud con problemas de estabilidad emocional y con una depresión crónica que intentó controlar casi toda su vida.

Un hombre de éxitos, ganador de un Oscar, un hombre con buena posición económica, con familia, con reconocimiento mundial por su trabajo... ¿Qué sucede entonces? ¿qué puede pasar por la mente de un hombre que en apariencia “teniéndolo todo” sea infeliz hasta el punto de sumergirse en el consumo de alcohol y drogas? ¿qué puede suceder en el corazón de un hombre que en apariencia “teniéndolo todo” sea tan infeliz hasta el punto de acabar con su vida?

En muchas ocasiones tras la imagen de normalidad, e incluso de alegría que reflejan mucha personas, no solo los famosos, sino las gentes de a pie, el vecino, el amigo, quizá tú mismo,  no siempre se esconde personas dichosas, y esto es tan real porque el vacío que existe en el corazón del ser humano, esa oquedad, en mucha ocasiones imperceptible para los cercanos, no se puede llenar con fama, dinero, alcohol, reconocimiento, pues todo ello es vano, temporal y la “felicidad” que produce es superficial y momentánea.

Entonces ¿no hay esperanza? ¿la oquedad quedará para siempre vacía?

Ese hueco en en el corazón de cada ser, como bien dijo Pascal, tiene la forma de Dios, como un gran puzzle, que para finalizarlo tiene que encajar la pieza adecuada. Así, solo Dios, solo el Señor Jesucristo puede llenar de manera plena, satisfactoria y lo más importante, eterna, cualquier vacío, desolación, ...cualquier vida; por lo tanto SI HAY ESPERANZA, porque la esperanza fue comprada en una cruz, para que nadie, nunca mas tenga que colocar una cuerda o un cinturón alrededor de su cuello, para que nadie considere su vía de escape las drogas que matan, para que todos puedan cambiar su luto, su llanto en alegría.

Una nueva vida que no puede ser comprada con dinero, una nueva vida que es gratuita, que solo requiere de ti que des un paso al frente y digas: ¡aquí estoy Señor, quiero conocerte!

Si aun así no crees nada de este escrito, no pierdes nada con "probar", prueba a conseguir en Dios la paz que nada más puede darte.  Si estoy equivocada nada pierdes con hacerlo, pero ¿y si tengo razón? Si tengo razón y no entregas tu vida a Cristo la pérdida será muy grande: tu propia vida en la eternidad.

Pero hoy todo puede ser diferente, di al Señor:
"Padre celestial, quiero acepar a Jesús en mi corazón, me arrepiento de mis pecados, y reconozco que Jesús murió en la cruz ocupando mi lugar, le acepto como mi Señor y Salvador y quiero vivir el resto de mi vida para Él, gracias Señor, en el nombre de Jesús, amén"

Ora, halaba con Dios, clama a Él y Él te guiará.

Porque...¿y si tengo razón?

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