HAY MAS



Cuando las personas pasan por valles, por situaciones difíciles, generalmente se levanta una voz de ánimo a su lado, se acerca una mano ayudadora que pasa sobre los hombros y transmite fortaleza. Cuando se está mal, ante ti hay un camino que te llevará a una sonrisa, si lo transitas.

Pero ¿qué ocurre cuando te sientes bien, cuando estás en la cima de la montaña, cuando parece que no hay nada más que alcanzar, nada por conocer?, el bienestar es tu amigo, pones los pies en alto y dices: “todo está bien, ¿que más necesito?”, ¿es esa tu situación?, ¿estás en la cima?, y no hablo de lo material, hablo especial y principalmente de lo espiritual.

Tienes una excelente relación con tu creador, le amas, le sirves, te usa, todo está bien,... ¿sabes algo?, HAY MÁS, siempre hay más en Dios, más y mejores cosas en Dios.

En Él la rutina no tiene razón de ser, cada amanecer puede ser un rocío de bendiciones, en Él el día puede alargarse hasta obtener el milagro. 

En Él, el susurro de Su voz puede ser tu despertar y tus buenas noches.

En Él tu antorcha puede arder de continuo, enseñando el camino al extraviado, también al pródigo que vuelve en sí.

Hay más, porque en Él la sed se acabó, la incertidumbre extinguió su andar y la seguridad puede ser tu vestido perpetuo.

En Él no hay fin, no acaba lo hermoso, no se desvía, no se detiene.

En Él la brisa fresca te abriga, anida el corazón y alimenta el alma.

En Él no hay naufragio, el camino siempre está visible y la luz encendida.

En Él el hogar está siempre dispuesto, está esperando nuestro hogar eterno.

No te conformes con estar bien, hay más, hay más en Dios.






CALAFATEADOS (AUDIO)

Buenos días a todos, espero que esta palabra sea de bendición para vuestras vidas.

Pincha PLAY para escuchar.




GRACIAS

Es cierto que este idioma en el que nos comunicamos, el castellano, es un idioma amplio y rico, debido, entre otras cosas, a la cantidad de sinónimos de los que disponemos para referirnos a distintos aspectos, o para describir una misma cosa, sinónimos que hacen que nos elevemos imaginando situaciones, paisajes, desenlaces,... Aún así, en muchas ocasiones usamos expresiones como “no hay palabras para describir....”, ¿has usado alguna vez esta expresión o una parecida?

Y muchas veces es cierto, ejemplo de ello es el uso de la palabra GRACIAS, y aunque muchos la usan como mero formalismo, en ocasiones es esbozada desde un corazón henchido, y el interlocutor no es capaz de asimilar cuán agradecido estás: cuando das gracias a alguien que te ha extendido la mano, al amigo que estuvo a tu lado en tiempos de prueba, a los padres que entregaron con sonrisas sacrificios de toda una vida, al que te dio un abrazo cuando necesitabas el calor, tantas y tan variadas circunstancias que hacen que un “simple” Gracias quede corto o que el que las recibes no sea consciente de lo que para ti implica esa palabra dicha.

Pero hay Alguien que si ve, escudriña, disecciona el corazón y que cuando esbozas cualquier palabra, entiende todo lo que para ti significa. Ese alguien, por supuesto, es Dios, el creó el corazón, la mente, el alma, sabe lo que se esconde y de donde aflora cada sentir que golpea tu interior.

Es por ello que hoy, a Él quiero decirle GRACIAS, porque Él sabe el motivo, y porque aunque quizá en esta mañana no sepa decir nada más, no sepa expresar con palabras, o mis palabras se queden cortas, Él si sabe cual es el “tamaño” de estas Gracias.

Estas gracias que implican una gran misericordia, una mano extendida de nuevo, una sonrisa cuando no tocaba, estas gracias que implican que Él da el primer paso, que ante el no saber como hacer, Él abre la senda, estas gracias que son respuesta a cuerdas teñidas de amor que desde el trono me cubren, gracias como respuesta a que Su interés aún persiste, gracias por un Maestro que no desfallece en enseñar la lección a una aprendiz que en ocasiones mira hacia otro lado, por nuevos tesoros que revelas ante mi rostro con esplendor, gracias por un interés desmedido, inmerecido, por golpear de nuevo a la puerta, gracias por mensajes no entregados de lejos, sino como carta en mano, con detalle tratándome no como merezco, si como me agrada.

Es verdad que en ocasiones, nuestro rico vocabulario se torna escaso, pero Él conoce la profundidad de este GRACIAS.

Gracias por anoche, inmerecido, hermoso.






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