NUEVO

 
 
Hoy amanece uno de esos días que me gustan, entre nubes y claros, con una brisa fresca que literalmente llega hasta mi ventana.  Un día con aire de invierno pero tintado de primavera, y me gusta.
 
No me gustan los días calurosos, agobiantes, que no te dejan respirar.
 
Me transportan los días en los que te puedes hacer una infusión humeante y disfrutarla, a sorbos, como la vida. Días donde el frescor me transporta a lo nórdico, a lo bien hecho, días en los que solo anhelo estar acurrucada en tus brazos Papá, disfrutando de tu abrigo.
 
Hoy amanece uno de esos días, ... UN NUEVO DÍA.
 
 
 
Dios los bendiga a todos, y que hoy puedan tener uno de esos días, NUEVO, disfrutando del abrazo de nuestro Padre.
 


FLORES EN MI VENTANA (8)



Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. (1 Tesalonicenses 5:18)


- Tu amor Jesús.

- Todavía creando caminos delante de mi para que los transite.

- Escuela de preparación personal, desiertos transitables con tu nube.

- Abrir los ojos y darme cuenta de cuánto me has dado.

- El deseo que pones en mi corazón por Ti.

- Fe, creciendo, depositándose, floreciendo, ¡gracias!

-  La Palabra que me has dado, cumpliéndose.

- Hermanos y amigos, en las buenas y en las malas, ¡gracias por ellos!

- Lecciones aprendidas, sigues hablando

- Un recordatorio: dar, dar, dar,...

- Tu eterna, preciosa, maravillosa Palabra, guía en la oscuridad, tesoros eternos por descubrir.

- Tiempos de alabanzas, unidos, y a solas.

- Mi esposo maravilloso al que le das un año más de vida, y junto a mi.


Y sobre todas las cosas: TÚ, te amo mi Rey.

¿Y QUÉ DE AQUELLOS?




¿Y qué de aquellos que dicen amarte?
pero acallan tu voz con ojos cerrados,
que esbozan sonrisas
y tragan amargura,
que guardan, envuelven
y muestran caretas que no han descolgado.

 ¿Y qué de aquellos que dicen servirte?
pero retraen la mano cuando toca extenderla,
esquivan miradas y huyen encuentros,
que vuelven sus ojos
y alejan los tiempos.

 ¿Y qué de aquellos que esbozan Tu Nombre?
que dicen que entregan
pero a la hora del trato
sus vidas pliegan para no ser avistados.

 ¿Y qué de aquellos que elevan un “gracias”
aludiendo a la sangre en la cruz derramada?
pero su fruto es pobre, afilado,
que lanzan a la espalda
del que se ha ofrecido confiado.
Que vallan su parcela
y esconden sus zapatos
dejando la sangre fuera.

 ¿Y que de aquellos que quieren hacer la voluntad?
pero no la Tuya,
que trazan sus sendas, pintan sus líneas
y fabrican señales por las que se quieren guiar,
las sendas antiguas las dejan atrás.

 ¿Y que de aquellos que cuando Tu le pides, no te quieren dar?
que la basura abrigan, cobijan, reciben,
como si valor tuviera lo que del mundo destella,...
y pierden la gran perla.

 ¿Y qué de aquellos que dicen estar contigo?
pero caminan en la redaba de la ola,
con estruendo,
perfumados de orgullo,
cegados de vientos.
Que bajan listones a ras de suelo,
queriendo ensanchar los caminos estrechos,
guiados por luz de bombilla,
y cerrando cortinas
a la estrella de la mañana rebosante de esplendor.
Que cambian lo incorruptible por lo indigno,
buscando la gloria del hombre y no la de Cristo.
Que caminan de espaldas
deshaciendo lo andado,
que dicen creerte
pero de los que Tú no te has fiado (Juan 2:23-25)

 ¿Aquellos? aquellos no están lejos,
están en tu casa Jesús,
dicen amarte, querer servirte,
vivir bajo tu nube, sobre tu mano,
pero cuando hablas cierran oídos,
y cuando muestras cierran puertas,
 juzgan, critican.
Aquellos que dicen,
pero si les pides la menor fruslería
siempre la negarán,
pues sus pies clavados están al mundo,
al yo, al orgullo
 y aunque erigen sus cabezas
sus pies anclados están.

¡Que tu misericordia los pueda alcanzar!
Porque un día no muy lejano una lista ha de sonar

                 ¡Pero Señor en tu nombre,...!

                            ¡Nunca os conocí,... hacedores de maldad!


 

Queridos amigos no basta con parecer, hay que SER.
 Jesús busca una Iglesia sujeta a Su voluntad, despojada del roce siquiera del mundo, pues la amistad con el mundo es enemistad contra Dios.

¿Sigues corrientes?... te arrastrarán.

¡Nunca permitas Señor, que seamos uno de “aquellos”!

LA LUZ VERDADERA

 






En estos tiempos que vivimos, muchas áreas, sobre todo del comercio, están plagadas de clones, de falsificaciones, bolsos, relojes,… que en apariencia son iguales que los originales, del mismo color, con la misma forma, pero que ni llevan las piezas originales, ni han sido realizados por los dueños de las marcas, y cuyo funcionamiento generalmente no es el mismo, ya que han sido realizado con materias primas de baja calidad.
Muchas personas llevan una pieza de firma como si fuese la verdadera, pero en realidad es falsa.

Verdaderos y falsos, de esto está el mundo lleno, por eso la Palabra de Dios es explícita y clara, para dejarnos advertencias y guía.

El capítulo 1 del Evangelio de Juan nos muestra la entrada al mundo del Eterno, del que existía desde siempre, del que era y es Dios. Al describirnos la persona del Logos, el Verbo, es decir, Jesús, nos revela una característica brillante, única, necesaria: “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo” (Juan 1:9).


LUZ VERDADERA, a mi me parece una interesante expresión, ya que al decir “Luz verdadera” implícitamente nos está advirtiendo que pueden existir otras luces, luces falsas.

¿Cuáles pueden ser estas luces falsas, y por qué son falsas?

Son muchos los que hoy se erigen como estandartes y baluartes de verdades irreales e insulsas, que pretenden irradiar una luz propia para “ayudar” a las personas: filosofías, movimientos, teorías, religiones que desprenden una luz falsa, pues no guían al camino verdadero, al destino esperado, solo Jesús puede hacerlo.
 


Cristo, al venir al mundo trajo su luz para alumbrar a todo ser humano, pero está en nosotros el querer o no recibir de su luz, “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas” (Juan 3:19,20)

La luz despeja, hace ver, trae claridad, y muchos no quieren ser descubiertos en sus intenciones, en sus acciones, por eso rechazan la Luz, rechazan a Cristo, no quieren modificar sus hábitos pecaminosos, y eso les hace aborrecer a Aquel que trae la luz para llevar al sendero correcto, cuya meta traerá corona y galardón.


El ser humano tiene un enemigo, lo conozca o no, lo crea o no, lo tiene, es real, que desea y trabaja para que permanezca en las tinieblas: “en los cuales el dios de este siglo (Satanás) cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:4); posiblemente ahora que estás leyendo este escrito, y si nunca has leído la Biblia, tu expresión sea: ¡uy a Ester se le “cruzaron los cables”, ¿cómo que Satanás?, esto es mentira, él no existe”, pero… ¿y si el equivocado, la equivocada eres tú?, él ahora quiere cegar tu entendimiento para que la luz de Jesús no resplandezca sobre ti y quite velos para poder ve la realidad, la Luz verdadera, y es por esto que ante nosotros se presentan, como mencioné antes tantas luces falsas, emitiendo haces de luz que intentan desviarte del camino, enseñarte otros caminos para conseguir “la felicidad, la paz interior”, pero fue Jesús, y solo Él el que dijo “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”, verás que no dijo soy “una luz” con lo que nos habría dado a entender que entonces habrían otras luces válidas, sino que su expresión fue “soy LA luz”, dando exclusividad a su expresión.

El Eterno se manifestó en carne (1 Timoteo 3:16) para traernos Su luz.

Pero,… ¿será necesaria la luz? ¿para qué sirve la luz? La luz es necesaria para ver, para encontrar, para decidir, para no tropezar, para no caer.

Si necesitas ver una salida, si necesitas encontrar una respuesta, si necesitas decidir lo correcto, si necesitas no volver a tropezar, si necesitas no caer en el desánimo, la depresión, la soledad, si necesitas abrir los ojos y encontrar una esperanza, Él , la luz verdadera está esperando que le recibas, y solo entonces creyendo en Él no permanecerás más en tinieblas (Juan 14:46)

Otras luces te llevarán a otro destino, atroz, aterrador, a tomar decisiones incorrectas, a tropezar, a la desesperanza, pero si permaneces en Jesús, la luz verdadera, independientemente de las circunstancias que se muevan a tu alrededor, sobre ti siempre amanecerá, pues la estrella resplandeciente de la mañana (Jesús) derramará sobre ti su gloria, ten confianza, y estarás seguro.


“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria del Señor ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá el Señor, y sobre ti será vista su gloria” (Isaías 60:1,2)


 
Querido lector, si ya tienes la Luz verdadera morando en tu corazón, te animo a que permanezcas en Él, no flaquees, no desmayes, no te dejes deslumbrar por otros focos de luces llamativas que andan pululando sobre este mundo, afirma tus pies en las sendas antiguas, en la Roca, en el Evangelio genuino y bíblico, sin adornos ni añadiduras, solo así Su luz permanecerá en nosotros.

Y si aún no tienes la luz de Jesús morando en tu corazón, hoy es el día de hacerlo, de tomar la decisión más importante de tu vida, aunque quizá ahora no lo entiendas del todo. Puedes pensar que ya crees en Dios y con eso es suficiente, pero no lo es, debes arrepentirte de tus pecados, pedirle perdón a Dios, aceptar que Dios por amor a ti, envió a Jesús a morir en la cruz para ocupar tu lugar, pues ese es el lugar que nos pertenecía a todos ya que habíamos pecado, y reconocerle como el Salvador y Señor de tu vida, solo así esa Luz verdadera permanecerá en ti y sobre ti, ¿quieres hacerlo hoy? , si quieres puedes repetir esta pequeña y sencilla oración, si la haces con todo tu corazón marcara una enorme diferencia en tu vida.


“Dios, en este día reconozco que he pecado contra Ti, te pido perdón por todos y cada uno de mis pecados, perdóname Señor, reconozco que Jesús murió en la cruz del Calvario ocupando mi lugar, y que derramó hasta la última gota de su sangre para salvarme, para que no permanezca más en las tinieblas, acepto su sacrificio por mi, y te recibo Jesucristo como el Salvador, como el Señor y dueño de mi vida y te pido que entres en mi corazón y limpies todos mis pecados. Te doy gracias porque ahora se que tu luz resplandece sobre mi. En el Nombre de Jesús. Amén”.

Si has hecho esta oración de manera sincera, dice la Palabra de Dios que tienes vida eterna, que ahora eres Su hija, Su hijo, y que tu destino será glorioso. Comienza a caminar en Su luz, deja que sea Él el que guíe tus pasos y comienza a depositar tu fe, tu confianza en Dios, nunca te fallará.

Para comenzar a conocerle comienza a leer la Biblia, te recomiendo lo hagas leyendo el evangelio de Juan, te explicará porque Jesús es la Luz verdadera, y cuánto nos ama Dios. Si no tienes una Biblia, aquí te dejo un enlace para que puedas leerla en tu ordenador: http://www.amen-amen.net/RV1960/

También es importante que comiences a orar, es decir, a hablar con Dios, no necesitas hacer oraciones especiales, solo habla con Él y tranquila, tranquilo, Él está escuchándote, muéstrate tal cual eres. Busca una iglesia donde se predique la Palabra de Dios y reúnete para que conozcas a otros hermanos que también tienen la Luz verdadera morando en sus corazones.


Dios te bendiga y si tienes alguna duda o pregunta puedes dejarme un comentario en esta entrada o escribirme un correo a: tersi1306@hotmail.com


Ester H.C.

 

TENGO SED

Hoy les quiero dejar con una pequeña reflexión sobre una de las palabras que dijo Jesús mientras permanecía crucificado: "Tengo sed", palabras que traen enseñanza para nuestras vidas.

Espero sea de bendición para todos.

Un saludo. Ester.

(Pincha en Play para escuchar)

ESTÁ SUCEDIENDO




Hoy me reconocí poniendo mis pies en el puente, de mañana,

¡está sucediendo!

La palabra dada se está cumpliendo

y me cautiva, me cautivas...

me cautivas en tu misericordia

en tu amor desplegado y cálido,

me cautivas en “una vez más”,

pues no desechas lo desechable

y das oportunidad a lo inmerecido



Amanece de nuevo, esta vez con sol,

con pasos afirmados, con corazón galopando.



Hoy me reconocí habitando en tu escuela,

mi nueva casa.

¡Está sucediendo!

Hice mudanza, casi sin percibirlo,

pero esperándome estás

con asignatura preparada

como Maestro, como Padre,

habilitando estancias, ocasiones

para probarme

para usar la lija, y quitar lo que no debe estar.



Cuanta luz irradia del desierto

mi escuela, en este tiempo mi hogar...


Ester H.C.

 

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