¿Y QUÉ DE AQUELLOS?




¿Y qué de aquellos que dicen amarte?
pero acallan tu voz con ojos cerrados,
que esbozan sonrisas
y tragan amargura,
que guardan, envuelven
y muestran caretas que no han descolgado.

 ¿Y qué de aquellos que dicen servirte?
pero retraen la mano cuando toca extenderla,
esquivan miradas y huyen encuentros,
que vuelven sus ojos
y alejan los tiempos.

 ¿Y qué de aquellos que esbozan Tu Nombre?
que dicen que entregan
pero a la hora del trato
sus vidas pliegan para no ser avistados.

 ¿Y qué de aquellos que elevan un “gracias”
aludiendo a la sangre en la cruz derramada?
pero su fruto es pobre, afilado,
que lanzan a la espalda
del que se ha ofrecido confiado.
Que vallan su parcela
y esconden sus zapatos
dejando la sangre fuera.

 ¿Y que de aquellos que quieren hacer la voluntad?
pero no la Tuya,
que trazan sus sendas, pintan sus líneas
y fabrican señales por las que se quieren guiar,
las sendas antiguas las dejan atrás.

 ¿Y que de aquellos que cuando Tu le pides, no te quieren dar?
que la basura abrigan, cobijan, reciben,
como si valor tuviera lo que del mundo destella,...
y pierden la gran perla.

 ¿Y qué de aquellos que dicen estar contigo?
pero caminan en la redaba de la ola,
con estruendo,
perfumados de orgullo,
cegados de vientos.
Que bajan listones a ras de suelo,
queriendo ensanchar los caminos estrechos,
guiados por luz de bombilla,
y cerrando cortinas
a la estrella de la mañana rebosante de esplendor.
Que cambian lo incorruptible por lo indigno,
buscando la gloria del hombre y no la de Cristo.
Que caminan de espaldas
deshaciendo lo andado,
que dicen creerte
pero de los que Tú no te has fiado (Juan 2:23-25)

 ¿Aquellos? aquellos no están lejos,
están en tu casa Jesús,
dicen amarte, querer servirte,
vivir bajo tu nube, sobre tu mano,
pero cuando hablas cierran oídos,
y cuando muestras cierran puertas,
 juzgan, critican.
Aquellos que dicen,
pero si les pides la menor fruslería
siempre la negarán,
pues sus pies clavados están al mundo,
al yo, al orgullo
 y aunque erigen sus cabezas
sus pies anclados están.

¡Que tu misericordia los pueda alcanzar!
Porque un día no muy lejano una lista ha de sonar

                 ¡Pero Señor en tu nombre,...!

                            ¡Nunca os conocí,... hacedores de maldad!


 

Queridos amigos no basta con parecer, hay que SER.
 Jesús busca una Iglesia sujeta a Su voluntad, despojada del roce siquiera del mundo, pues la amistad con el mundo es enemistad contra Dios.

¿Sigues corrientes?... te arrastrarán.

¡Nunca permitas Señor, que seamos uno de “aquellos”!

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