ME GUSTAN LOS CAMINOS


He descubierto que me gustan los caminos, en muchas ocasiones me encuentro casi sin darme cuenta mirando imágenes de caminos, sendas, cubiertos de hojas que tiñen la piel de la tierra de color de otoño, caminos bordeados de árboles frondosos que van marcando el paso.

Me gusta pasear por caminos, pero no lo hago con tanta frecuencia como me gustaría, no se muy bien por qué, quizá porque los días pasan tan rápido y hay tantas cosas por hacer...

Pero Dios, que conoce y concede en ocasiones esos pequeños detalles que nadie sabe, ha pintado un salto en el corazón cuando sin saberlo me ha llevado a transitar caminos que me he “encontrado de bruces”.

Vivo en una tierra cálida, donde el invierno no es tan invierno, bueno... para las personas que viven en el Caribe posiblemente nuestro invierno sea frío y húmedo, pero yo, que vivo aquí, en Canarias, dicen la tierra de la eterna primavera, sueño con viajar a algún país nórdico y transitar por sus calles bañadas de rocío, de abrigada niebla, de infusiones calientes, bufandas y pisadas húmedas,... ¡algún día...!

En las vacaciones de hace dos años, mi esposo y yo viajamos a otra isla cercana y fue allí donde Dios me hizo transitar por uno de mis caminos soñados, verde, húmedo, estrecho, con vistas frondosas y olor a madera, me regaló almendros en flor y muchas sonrisas, agradecida por meterme, así de repente, en una de mis estancias favoritas, simplemente sucedió, conduciendo nuestro coche, sin un destino concreto nos encontramos allí, bajamos del coche y disfrutamos del regalo, solo Él puede hacerlo.

Y ahora se porque de estudiante, cuando volvía de la universidad a casa, me gustaba pasar por el lugar de los viejos árboles, esbeltos, desnudos, no se muy bien que clase de árboles eran, creo que almendros y siempre mencionaba ese lugar, y aún lo hago, porque tristemente ya no existe esa carretera, en su lugar hay una insípida autopista; y ahora se por que me gustaba tanto pasar  por allí, era porque esos árboles bordeaban y formaban parte de un hermoso camino.



Me gustan los caminos porque me transportan a buenas sensaciones, me huelen a parada pero a parada para seguir, a retorno.
Me gustan los caminos porque conducen a lugares, porque devuelven a hogares, porque reencuentran amigos, porque hace que se tramitan mensajes, porque llevan, porque traen.

Pero es de vital importancia saber elegir los caminos, porque hay caminos peligroso que te llevan cerca de acantilados, de barrancos profundos y si no gurdas tu pie puedes resbalar y caer.
Las mamas y abuelitas de antaño solían decir: “mi niño, elige bien tu camino”, querían decir: toma la decisión correcta, haz lo oportuno, medita en tus acciones para que te vaya bien en la vida.

Porque no todos los caminos tiñen de otoño la tierra o de gotas de rocío o de sonrisas, hay sendas teñidas de sangre, de desidia, de locura. Hay caminos que en lugar de acercar, alejas, por ello es importante elegir bien el camino.

Tú que me lees, estás en un camino, transitando por la vida, la pregunta es ¿en qué camino estás, a qué lugar te conduce?

A veces creemos que hemos elegido bien pero ¿estás seguro?, porque quizá todos los caminos lleven a Roma, pero no todos llevan a una eternidad de vida.

Hay caminos plagados de entretenimiento, de paradas, estaciones atiborrada de luces para que nunca salgas de él: la estación de la fama, del dinero, del bienestar, de la lujuria, del ocio, la juventud, la diversión, el sexo, la autosuficiencia, caminos llenos de pantallas para que no mires fuera, caminos que distorsiona la visión, anchos donde todo está permitido, pero cuyo final es un final de muerte.

Pero hay otro camino, paralelo sí, pero con otro destino, un camino quizá no tan llamativo, sin tantas luces, un camino angosto, estrecho, con algunos obstáculos pero con un final glorioso de vida eterna.

Lo sepas o no, lo creas o no transitas por uno de ellos, vuelvo a hacerte una pregunta ¿por cual transitas? ¿a dónde te lleva?



Yo transité mucho tiempo por el largo, el fácil, el de las luces y la algarabía, pero un día vi una ventanita abierta y miré el camino angosto y de él emanaba la luz de la verdad, y cambié, cambié de camino y por tanto de destino. Hoy tú también estás a tiempo. Hay un camino que lleva a la vida eterna, un camino que te acerca a Dios, ese camino es Jesús, porque Él es el Camino.

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Evangelio de Juan 14:6)

Decide hoy que camino quieres transitar, que destino quieres conseguir porque “hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte.” (Proverbios 16:25)

Y como decían las mamas de antaño, hoy te digo, te animo: “ Mi niño, mi niña, elige bien tu camino, elije a Jesús”.

¡Me gusta este camino!

Dios te bendiga, y que tengas un día excelente.

Ester H.C.




No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Deja tu comentario, seguro nos bendecirá.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...