¡COMIENZA!



Empezar nuevos retos, nuevos proyectos ya sea de índole personal, laboral o ministerial, conlleva, en muchas ocasiones, a la par que ilusión alguna dosis de temor.

¿Temor a qué? 
 
A que no salga bien, a desgastarte, al qué dirán, a tirar tiempo y dinero por la borda. Temor a la frustración, al fracaso,… pero hoy quiero decirte que cuando Dios pone algo en el corazón, en el ámbito que sea, escúchale bien y comienza a dar pasos, aún así,  es seguro que en ese proceso voces se levanten para crearte duda, para llevarte a su terreno, para que en definitiva claudiques.
La incertidumbre y la duda también pueden emerger cuando una pared se levanta ante ti.

¿Qué hacer entonces? 
 
¿Cómo reaccionar ante cada brisa o tornado de temor?

Fe, la fe desemboca en certidumbre en el corazón que aquello que Dios puso en él tiene su respaldo y propósito.

Aún en los vientos más recios no dejes que tus pies queden anclados al borde del camino, quizá nadie lo entienda, pero esto también puede ser parte de lo maravilloso que es saber que el propósito, meta o proyecto son solamente tuyo y de Él.

¡Cuidado! Porque el temor lleva a la desgana y ésta a parar aquello que ya debes estar emprendiendo. 
 
Si ya Dios te dio ese sueño hermoso ¡COMIENZA!, comienza pronto, comienza ya, si no, quizá estés frenando la bendición para otros y para tu propia vida.

Pero no comiences de cualquier manera, comienza con ilusión pues ello te hace ser excelente y que cada paso que des esté teñido de sonrisas.

Fe y perseverancia, no importa lo que veas, no importa lo que se te presente en el camino, si Dios está en el asunto, entonces ese sueño desembocará en el mar de los propósitos divinos, así que salta los escollos, cierra los oídos a voces que retardan el sueño, levanta la cabeza, sonríe y ¡COMIENZA! ¡Comienza ya!

No hay mayor placer que cumplir la voluntad de Dios.

Feliz día.

PLENAMENTE EN TUS MANOS



Sáciame Señor con tu presencia,

con ese amor que no se agota,

con la paz que abraza cada una de mis pruebas,

con la tierna mirada con la que me abrigas.

Viste Señor mis amaneceres con tu sonrisa sobre mi,

con tu justicia infinita que me establece en tu senda,

con la brisa de tu misericordia que me envuelve hasta hacerme esbozar

“solo Tú”.

Guíame Señor con tu mano poderosa,

con cuerdas de amor que me llevan a Ti,

con el faro de tu voluntad que guía mi peregrinar hasta el hogar.

Plenamente en tus manos Señor, plenamente en tus manos.

A PESAR DE MÍ



A pesar de mí me amas,

de las equivocaciones,

de las escaleras torcidas y los veranos sin sol.

A pesar de mí,

de los pecados que he amontonado,

de las alabanzas que no te he dado,

a pesar de mí me has amado.

A pesar de mis promesas fallidas,

de mi naturaleza caída,

de mi nostalgia que atrapa,

de los días sin rumbo,

de ir al norte cuando era al sur,

de mirar al horizonte cuando hacia arriba estabas Tú.

A pesar de mí, porque miras a Tu Hijo,

su sangre derramada, su vida entregada,

a pesar de mi, Papá, me amas.



Buenos días, no olvides hoy, alegrarte por el amor del Padre.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...