--- EN ABUNDANCIA



Vida abundante entre abrojos

entre enredaderas,

que irrumpe con fuerza,

pues es Su Palabra,

lo que dejó dicho,

un presente con promesa eterna.

Vida que enarbola corazones en fiesta,

que perfila sonrisas en días plomizos

aquellos días que recorren tu día,

mordiendo tus pasos

para que avanzar no puedas.

Dolor que no duele,

pues dejando Egipto

en lugar de esclava

seré soldado valiente.

Vida abundante que florece,

Jardinero Divino que provee el abono,

el agua que riega, especial tesoro.

Vida abundante, plano trazado,

agasajo puesto a mis pies

de Aquel que ganó mis batallas,

peleó mis temores,

que dota cada una de mis auroras

de aguaceros de esperanzas,

de paz que no acaba,

de aromas de cielo,

de mil sabores.

Esa es mi vida,

una vida que abunda

porque Jesús la hizo abundante,

porque no está sujeta a los hilos de mi propia fuerza,

sino a la cruz de Aquel que siendo Dios

me amó hasta morir

tejiendo a mis pasos la extraordinaria vida

que compró para mi.


“… mi propósito es darles una vida plena y abundante”
(Juan 10:10)

INSERVIBLE



¡Cuántas veces guardamos cosas inservibles que ocupan lugares donde podríamos guardar otras cosas!

¡Cuántas veces guardamos sentimientos, recuerdos que ocupan y desplazan a lo verdaderamente importante, a lo que sí debe ocupar un lugar de honor en nuestra estantería!

Desecha el enojo, la ira, la preocupación excesiva, el afán, abre las estanterías y decóralas con la buena palabra, la sonrisa cálida, el abrazo que reconforta y trae esperanza.

Sé que no siempre es fácil deshacerse de dolores profundos que han dejado una marca en el corazón, de una decepción que te ha helado las sonrisa o de palabras hirientes que han socavado toda alegría, pero hay que intentarlo, y hay que intentarlo con todas las fuerzas pues esas cosas inservibles crean bunkers donde habitar de manera solitaria, melancólica, desconsolada.

¿Por qué guardar lo inservible, cuando ante ti se abre un ramillete en Gálatas 5 de frutos hermosos para disfrutar? ¿Por qué guardar lo inservible que solo trae recuerdos que calzan de consternación e impotencia tus pies que han sido creados para andar con esperanza?

¿Por qué guardar las gomas, las ruedas viejas del camión, cuando ya están las nuevas colocadas?

Lo inservible atrae telarañas, suciedad, pestilencia y  hace sonreir al enemigo de nuestras almas.

Haz limpieza de recuerdos, de sentimientos, de “lo que pudo haber sido y no fue”, de dolores, de anclas que te atrincheran en un pasado que ya no existe más y que no deja que vislumbres el futuro hermoso ya trazado y el presente pleno que fue comprado para ti.

Deshazte de lo inservible, abre las ventanas, deja entrar la LUZ en todo su esplendor, limpia las estanterías y coloca en ella todo lo bueno, lo honesto, todo en lo que haya virtud alguna, lo demás… inservible.


Feliz y bendecido día. 

PROPICIO A MI



Creo que a estas alturas, ya saben que me deleito en estudiar y escudriñar La Palabra, y también las palabras que en ella se encuentran. Hace unos días rondaba por mi corazón una palabra sonora, llena de música que trae consigo una melodía bella, delicada que nos hace vivir en fe y calma, esta es la palabra “Propicio”.

Según en qué versiones, se encuentra en varias ocasiones en la Biblia, pero hoy quiero hacer referencia a la encontrada en el versículo 7 del Salmo 142

El Salmo 142 es un salmo de David relatando su experiencia en la cueva, nos deja ver a un hombre, en ese momento:
     * Agobiado, angustiado (vs.3)
 
    * Rodeado de circunstancias adversas, perseguido (vs.3)      
 
    * En soledad (vs.4) 
 
    * Afligido, decaído (vs.6). 
 
Parece  que está en una situación límite, en la que ya no puede más, no le quedan fuerzas, está abatido, pero conoce Quién es Dios y a Él clama.

Cuando leemos esta lista de sentimientos parece que solo se dan en personas sin esperanza, que los cristianos estamos exentos de sentirnos así,  pero la realidad que muchos de estos sentimientos también se dan entre cristianos. 
 
¿Quién no se ha sentido agobiado sin saber muy bien que hacer en una situación determinada, creyendo que  no hay salida y que todo terminará en un desastre? 
 
¿Quién no se ha sentido alguna vez solo, incomprendido, desplazado, con lágrimas en los ojos buscando desesperadamente una mano amiga que no aparece? 
 
¿Quién no ha estado decaído en alguna ocasión, sin fuerzas, desanimado, sin esperanza? 
 
¿Quién no ha estado rodeado de situaciones adversas que escapan a la comprensión y grita para ser ayudado y parece que todos alrededor hacen oídos sordos?


En muchas ocasiones esa soledad, esos sentamientos te llevan a creer que Dios tampoco te escucha, que no responde a esa oración desesperada que le estás haciendo… ¿se habrá olvidado el Señor de que estoy en esta cueva, solo?

Pero aún en medio de este torbellino debemos recordar QUIEN ES DIOS, quién es Él y entonces entenderemos que Él será propicio.

La Palabra PROPICIO significa: Oportuno, favorable. Que se inclina a hacer el bien.


Por un lado “favorable” “que se inclina a hacer el bien”, favorable hermanos, favorable, Él te contestará de una manera favorable, para tu bien, recuerda lo que dice Romanos “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan para bien” es decir, favorablemente. Dios actuará para tu bien, aún cuando la respuesta no es la que esperas, ten la seguridad que te será favorable. Él te será PROPICIO, FAVORABLE.

Por otro lado significa “oportuno”, es decir, puntual, adecuado, preciso. Si conoces a Dios ya debes saber que los tiempos de Dios son perfectos, y que muchas veces no coinciden con nuestros tiempo.

Propicio implica que Dios no se equivoca en la respuesta, que no llegará tarde, tampoco demasiado temprano, sino en el momento oportuno. 
 
Esto lo he experimentado en muchas ocasiones en mi vida, cuando estoy al límite, ahí está mi esperanza, mi refugio, la respuesta precisa en el momento adecuado, aún cuando yo creía que ese no era el momento adecuado, específicamente esto sucedió con la muerte de mi padre, pero Dios me mostró que Él es propicio, que nunca llega tarde ni temprano, y que aunque yo en mi mente finita no lo consideraba, ese si era el momento oportuno.

De esto hace ya unos años, pero aún cuando lo recuerdo puedo ver que Él se inclinó ha hacer el bien, a ser favorable, no solo a mi padre, sino a la familia, con la que también fue propicio mostrándonos la promesa de su salvación sobre la vida de mi papá.

Él es nuestra porción, nuestro refugio, siempre propicio.

No se cual será tu situación, tu cueva, tu cárcel, pero quiero recordarte que Él será propicio, que en el momento oportuno, te dará la respuesta favorable. No te desesperes, sal del agobio, de la desesperanza, de la incertidumbre, de la soledad y aprende a conocerle y a disfrutar de su bondad, de que Él es propicio, bueno contigo. Aprende a cambiar todos esos sentimientos que crean ansiedad, desconsuelo por seguridad que Él es propicio y eso lo cambiará todo, absolutamente todo.

“Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; Me rodearán los justos, Porque tú me serás propicio” 
(Salmo 142:7 RV)


“Sácame de la prisión para que pueda agradecerte. Los justos se amontonarán a mi alrededor, porque tú eres bueno conmigo” 
(Salmo 142:7 NTV)
 
 

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